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martes, 4 de septiembre de 2012

EL TESTIMONIO DE UN CHINO CONVERTIDO

Un chino que se había convertido dijo: Estaba caído en un pozo, casi ahogado por el barro, clamando que alguien me ayudara. En eso apareció un anciano de aspecto venerable que me miró desde arriba y me dijo: -Hijo, este es un lugar muy desagradable. -Sí que lo es. ¿No puede usted ayudarme a salir? -Hijo mío, me llamo Confucio. Si hubieras leído mis obras y seguido lo que ellas enseñan, nunca hubieras caído en el pozo. Y con eso se fue. Pronto vi que llegaba otro personaje, esta vez un hombre que se cruzaba de brazos y cerraba los ojos. Parecía estar lejos, muy lejos. Era Buda, y me dijo: -Hijo mío, cierra tus ojos y olvídate de ti mismo. Ponte en estado de reposo. No pienses en ninguna cosa desagradable. Así podrás descansar como descanso yo. Mí, padre, lo haré cuando salga del pozo. ¿Mientras tanto?... Pero Buda se había ido. Yo ya estaba desesperado cuando se me presentó otra persona, muy distinta. Llevaba en su rostro las huellas del sufrimiento, y le grité: -Padre, ¿puedes ayudarme? Y entonces bajó hasta donde yo estaba. Me tomó en sus brazos, me levantó y me sacó del pozo. Luego me dio de comer y me hizo descansar. Y cuando yo ya estaba bien no me dijo: "No te caigas más", sino "Ahora andaremos juntos". Y desde entonces andamos juntos. Así contaba el chino la historia de la compasión del Señor Jesucristo.

Esta hisotria me hace pensar en las personas que buscan su salud o su mejoría espiritual en todas esas "técnicas" orientales.... y también en aquellas que supersticiosamente buscan por la mañana su horóscopo que ahora está al alcance hasta por el teléfono celular (móvil). Prefieren recurrir a todas esas complicaciones que a la oración, a los sacramentos, o hacen una combinación a su antojo de fe y superstición. Y reafirmo aquello que le escuché preguntar una vez al P. Juan Carlos en un bautismo: ¿Cuál es tu signo? y algunos contestaban: Libra, Sagitario, Géminis....... y el Padre nos recordó que nuestro signo es: La Cruz. porque ni Libra, ni Sagitrio, ni Géminis dieron la vida por nosotros para que tuvieramos vida eterna. Y eso repito yo, ahora que me toca dar pláticas prebautismales.


viernes, 6 de mayo de 2011

LO QUE SIGNIFICA SER OBISPO EN CHINA

El Obispo de Luoyang (China), Mons. Pietro Li Hongye, falleció de un infarto el pasado sábado 23 de abril, a la edad de 91 años, mientras presidía la celebración de la Vigilia Pascual. El Prelado dedicó su vida a servir a la Iglesia en fidelidad al Papa, lo que valió ser apresado en varias ocasiones, siendo el periodo más largo uno de 28 años de cárcel.

Según informa la agencia vaticana Fides, Mons. Li Hongye murió mientras bendecía el agua antes de administrar el bautismo en la Misa de la Vigilia Pascual.

El Prelado nació el 6 de enero de 1920 en una familia católica de tres generaciones en el pueblo de Xicunxian en la provincia de Henan. A los 12 años entró en el seminario menor y completó sus estudios en el seminario mayor de Kaifeng, fue ordenado sacerdote el 22 de abril de 1944.

El Obispo fue arrestado y encarcelado varias veces desde cuando era sacerdote a partir del 1955. En 1956 fue juzgado como "obstinado", y condenado a prisión en la remota provincia de Qinghai donde permaneció hasta 1984.

En ese año era el único sacerdote en toda la diócesis de Luoyang. El 10 de septiembre de 1987 recibió la ordenación episcopal y tomó posesión de esta sede. El 25 de junio de 1994 fue arrestado de nuevo y en 2001 otra vez más, mientras predicaba un retiro a las religiosas de su diócesis.

Fides señala que los fieles chinos "lo recuerdan por su fuerza para vivir fielmente su vocación y por el sufrimiento vivido durante los períodos de estancia en prisión o bajo arresto domiciliario o bajo estrecha vigilancia".

"Era apreciado por todos por su vida sin miedos, por su intelecto despierto, por su fe profunda, por la prudencia y la firmeza, y por el apego al Santo Padre. Era un hombre de gran cultura, notorio por un conocimiento profundo de la lengua italiana".

En su incansable labor a menudo visitaba las comunidades católicas, que se reunían casi todas en la casa de uno de los fieles, porque las iglesias del pasado habían sido requisadas por el Gobierno y destinadas a otros usos.

Estas visitas le costaban gran esfuerzo, porque no se puede llegar a todas partes con el transporte público. A veces tenía que caminar muchas horas para llegar a su destino.
Fides recuerda a Mons. Li Hongye como "un hombre de temperamento fuerte, que ha sido una figura prominente en la Iglesia en China por sus muchos años de testimonio de martirio por la fe. La situación política general, la extrema pobreza de muchas comunidades católicas y la falta de personal eclesiástico han hecho heroico su trabajo".

Ser Obispo en China no es un privilegio sino un pase para el martirio y el sufrimiento. ¡Cuántos obispos podrían aprender fidelidad y amor a sus fieles de este santo obispo chino!.

miércoles, 27 de octubre de 2010

ES UNA REALIDAD



El diario Daily Mail informó que en China doce policías propinaron una salvaje golpiza a una mujer embarazada de ocho meses, la llevaron a un hospital y le practicaron un aborto forzoso como parte de la polémica política poblacional de un solo hijo por familia que ya cumplió 30 años de vigencia.

Según el diario inglés, el caso ocurrió cerca de la ciudad de Xiamen un mes después que el gobierno de Beijing anunciara que no modificará sus leyes de planificación familiar a corto plazo.

La ciudadana Xiao Aiying de 36 años de edad recibió repetidos golpes en el vientre y fue trasladada al hospital donde los médicos le inyectaron una sustancia abortiva.

El padre del bebé, Luo Yanquan, un obrero de construcción, denunció que los agentes "le agarraron de las manos y golpearon su cabeza contra una pared. Luego la tiraron al suelo y le patearon el vientre".
"Nuestra hija de 10 años estaba encantada con la idea de tener un hermanito o hermanita. No sé cómo le explicaremos lo que ha ocurrido", añadió.
El 25 de septiembre de 1980 una circular del Partido Comunista de China ordenó oficialmente a sus miembros y a los de la afín Liga de la Juventud Comunista que tuvieran sólo un hijo, una norma que después se aplicaría a toda la población. La aplicación de la norma prevé abortos forzosos, multas y hasta cárcel para quienes tengan más de un hijo.

Esta noticia es espeluznante.... y nos parece alejada de nuestra realidad... pero todo el proyecto de los gobiernos apunta hacia allá... en la medida en que nosotros permanezcamos indiferentes, incrédulos y apáticos en esa medida seremos cómplices de que en nuestro continente y nuestro país esto llegue a suceder y más pronto de lo que esperamos..

viernes, 22 de octubre de 2010

VAN THUAN A LOS ALTARES




Esta noticia me complace muchísimo. Desde que leí su libro "Testigos de Esperanza" que fue la recopilación de los ejercicios espirituales dados en presencia del SS Juan Pablo II en el año 2000. quedé impresionada por el amor a Jesucristo que destila en todos sus escritos y una humildad que se forjó en la cruz del sufrimiento vivido en la prisión. Así que a los que puedan les recomiendo de todo corazón la lectura de este libro. Y también encomendarse a tan humilde y santo cardenal.

sábado, 16 de octubre de 2010

CHINA



Obispo John Han Dingxian bajo arresto domiciliario.
Murió en 2007 después de 35 años en prisión (China).

lunes, 19 de julio de 2010

SANTOS MARTIRES DE CHINA

San Cesidio Giacomantonio (1873-1900). Sacerdote. Nació en Fossa, provincia de L'Aquila en los Abruzos (Italia), el 30 de agosto de 1873. Desde muy joven visitaba a menudo el convento de Ocre, que dista algo más de un kilómetro de su pueblo y donde reposan los restos de los beatos Bernardino de Fossa y Timoteo de Monticchio. La oración de aquel lugar recogido hizo germinar en su corazón la vocación religiosa franciscana. El 21 de noviembre de 1891 vistió allí mismo el hábito de los Hermanos Menores. Después de la profesión, completó los estudios en varios conventos y finalmente recibió la ordenación sacerdotal. La afabilidad con todos, la cortesía en el trato, la sonrisa siempre en la boca fueron dotes suyas naturales sobre las que la gracia sembró a manos llenos virtudes sobrenaturales como el gran amor a Dios y a la Virgen, el espíritu de oración, la sumisión filial a la divina voluntad, el deseo de la conversión de las almas hasta desear con ardor el martirio.



Durante algún tiempo ejerció el ministerio de la predicación, pero pronto fue enviado a Roma como candidato a las misiones. Completada su formación, partió hacia China junto con otros dos frailes. A él le cabe el honor de ser el protomártir del Colegio Internacional de San Antonio de Roma. Al llegar, fue acogido con inmensa alegría por el Vicario Apostólico, el obispo Antonino Fantosati. A pesar del ambiente de persecución que ya se respiraba, Cesidio puso todo su afán y empeño en predicar, convertir y bautizar en el nombre del Señor al mayor número posible de nativos. Para esto aprendió bien la lengua china, y su apostolado se vio colmado de satisfacciones.



En una carta dirigida a sus padres poco antes del martirio, describe su alegría de encontrarse en China y pide oraciones por la conversión de muchos infieles. Luego añade: «Procuremos hacernos santos, si alcanzamos esta gracia podremos cantar en el cielo el eterno aleluya». La persecución lo sorprendió en Heng-tchen-fu el 4 de julio de 1900, cuando llevaba un año de apostolado en China. La residencia principal de la misión, donde él se encontraba, fue invadida por los boxers y por la multitud. En medio del tumulto que se produjo, el P. Cesidio, olvidando el peligro que corría y temiendo que las Sagradas Formas fueran profanadas, corrió a la capilla a consumir el Santísimo Sacramento. Los exaltados perseguidores desahogaron contra él su furia hiriéndolo con palos y lanzas. Semivivo, cuando todavía respiraba, lo envolvieron en una manta empapada de petroleo y le prendieron fuego. Así fue martirizado el 4 de julio de 1900 cuando sólo tenía 26 años de edad.

lunes, 7 de junio de 2010

SER LUZ Y SAL POR LAS ALMAS

Un sacerdote católico, al darse cuenta de que los universitarios de color eran atraídos y conquistados por sectas no católicas y por masones, comprendió la necesidad de una labor exquisita y se dio a ella con todas sus fuerzas y con todos los medios a su alcance.

Muchísimo logró el sacerdote en este sentido. Tanto, que sus adversarios se alarmaron y escogieron un chino muy inteligente para que destruyera toda la labor del sacerdote.

El chino fue a este para que le instruyera en la religión cristiana, pero fue sincero desde un principio y le dijo claramente que el quería instruirse para así poderle atacar mejor y así poder destruirlo.

Puesta la confianza en Dios, se avino el sacerdote a este contrato. Pero en seguida fue a ver a una joven enferma y le suplico que ofreciera todos sus dolores a favor de un chino. Cada día este iba a instruirse en la religión cristiana, cada día el sacerdote telefoneaba a la enferma y cada día aumentaba los dolores de esta.

Un día, a una hora desacostumbrada, presentóse el chino y dijo:
Padre, no puedo más. Quiero recibir el Bautismo.

En seguida telefoneó a la casa de aquella enferma para comunicarle esta grata noticia, pero recibió esta contestación: “Acaba de morir”. Eso es ser verdadera luz del mundo y sal de la tierra.

(Del libro Ejemplos Predicables, Mauricio Rufino, Barcelona, Editorial Herder, 1962, pag 807, nº 1992)
Pensamiento Católico

miércoles, 28 de abril de 2010

CONFESIÓN PÚBLICA QUE SALVA A UN PUEBLO

Una confesión pública que salva a un pueblo

Bangkok, Siam. - La confesión pública de un mal cristiano salvó la fe de 3000 católicos en una villa siamesa, cuando, durante la guerra, el gobierno trató de forzar la apostasía en masa de los católicos y su conversión a la religión nacional, el budismo.

Tres mil católicos de la subprefectura de San Plai Na, en la provincia de Juthia, fueron alineados en frente de la estación de la policía. A la cabeza del grupo fueron colocados cuatro de los más influyentes ciudadanos. El Inspector de la policía, dirigiéndose a todo el grupo, les intimó a apostatar, después de explicarles que para ser fieles a su patria debían profesar el budismo y no una religión que adoraba a un dios europeo

En confianza de que todos le seguirían, pidió luego a uno de los cuatro que figuraban en primera fila y cuya fe consideraba más débil, que diese el pedido ejemplo de patriotismo adorando a Buda renegando de Cristo.

El hombre replicó: 'Soy un pecador, lo admito. Por años enteros he sido un escándalo para los demás, pero nunca renegaré Cristo'. Y continuó: 'No soy un intelectual, pero en la escuela aprendí que Jesús nació en Palestina y que Palestina está en Asia. Cristo es por lo tanto un asiático; y son los europeos quienes siguen la religión de un asiático, no los asiáticos quienes seguimos la religión de un europeo'.

Estupefacto, el Inspector ordenó que el grupo se disolviera y así terminó abruptamente la reunión. La cristiandad de Ban Na había sido salvada por el hombre que se esperaba la traicionara.

P. Juan B. Lehmann


Pensamiento Católico

domingo, 3 de enero de 2010

CATÓLICOS EN CHINA

"Políticamente no tenemos contactos con el Vaticano, pero como miembros de la iglesia reconocemos al Papa como el jefe de la casa", dijo Sor Catherine Dai Jing, 34, una monja que es católica de tercera generación. "Es nuestro padre, nuestro jefe espiritual".


La abuela de Dai fue educada por misioneros franceses después de que la encontraran abandonada en la provincia de Yunan, al sur de China. Sus cinco hijos estudiaron en escuelas católicas y transmitieron su fe a sus hijos.

Pero la iglesia fue cerrada y convertida en una guardería durante los primeros años de régimen comunista. Fue rehabilitada y reabierta a los fieles a fines de los años noventa.

Su abuela murió sin volver nunca a poner un pie en un templo. Pero se aseguró de que sus hijos conocieran a Dios.

"Acostumbraba a leernos historias de la Biblia y sobre el nacimiento y resurrección de Cristo", dijo Dai, que no había estado en una iglesia desde que llegara a Pekín en 1992.

La feligrés Wang Ying, 50, es una obrera jubilada de una fábrica de plásticos. Era una adolescente cuando su familia fue mandada al campo porque su tío era sacerdote y su tía, una monja.


"Toda vida religiosa terminó con la Revolución Cultural", dijo. "Incluso entonces, mi abuela nunca dejó de rezar. Todas las mañanas y noche la podía oír rezando".

El último deseo de la mujer de 84 años era volver a tocar un rosario, dijo Wang.
 
¿y nosotros cuanto tiempo podemos estar sin el rosario?

sábado, 14 de noviembre de 2009

ANTE LA MUERTE

Un chino, recién ganado para el Cristianismo, yacía gravemente enfermo y próximo a morir. En aquel trance el buen hombre envió a por un sacerdote. Pero como la casa misión se hallaba a una distancia enorme, el mensajero tardó casi tres días en alcanzarla. Correspondió hacerse cargo de aquel servicio al Padre Tremanns, y púsose al punto en camino, llegando, al cabo de otros tres días de viaje, donde estaba el enfermo.



Encontró a éste en tal estado de gravedad, que todo hacía presumir la inminencia del desenlace. Confesóle y administróle la Sagrada Comunión, que recibió con todo su ardor de neófito.

Luego de esto, dijo aquel hombre al sacerdote: “Querido padre, te agradezco con toda el alma lo que por mí has hecho. Atravesaste vastas llanuras y encumbradas montañas para venir en mi auxilio. Ni los rigores de los elementos, ni las fatigas de tan largo camino te arredraron. Ahora, pues, una promesa te hago solemnemente, y todos pueden decirte que sé cumplir lo que prometo: Cuando llegue al Cielo, después de haber prestado a Dios el acatamiento que le corresponde, mi primer acto será pedirle que te bendiga copiosamente, por los desvelos y afanes que conmigo has tenido.”

Estas muestras de agradecimiento de un espíritu sencillo y pueril emocionaron en gran manera al misionero, y bastaron a recompensarle crecidamente las incomodidades y sinsabores de tan fatigoso viaje.

Todos los cristianos deberíamos tener siempre muy presentes los favores que debemos a los sacerdotes, y por los que ellos no recibirán recompensa mundana alguna. De esta manera nos inclinaríamos más y más a quererlos y respetarlos.

domingo, 18 de octubre de 2009

LA VOCACIÓN DE UN JOVEN EN CHINA

Mons. Tong reveló que el aumento de las vocaciones religiosas en el país asiático –donde hay 22 seminarios, doce oficiales y diez clandestinos-, se debe también a la persecución.

El Obispo señaló que “son vocaciones muy buenas” y contó la sorprendente historia del surgimiento de una de ellas. Se trata de un joven cuyo tío, sacerdote católico, fue condenado a muerte por las autoridades comunistas.


“Como la ejecución era pública, el joven acudió con su familia para presenciarla y rezar por su tío. Cuando la bala perforó el corazón del sacerdote, la sangre brotó como una fuente y, en aquel preciso momento, el chico decidió ser sacerdote para proseguir la labor de su tío y acercar a Cristo al pueblo chino”.

jueves, 15 de octubre de 2009

UN ROSARIO EN CHINA

Un joven estudiante canadiense, que, con el permiso de la República Popular China, residió varios años estudiando allí, publicó en la revista "Mundo Cristiano" el siguiente artículo:


Naturalemente en China quedan muchas personas no encadenadas al yugo común del materialismo marxista, Y, después de describir la persecución implacable contra toda clase de creencias religiosas, escribía: «he conocido chinos católicos. Viven resignados -virtud muy china- en un ambiente hostil; parece un milagro que sigan conservando la fe y estén más o menos alegres. Sin sacerdotes, sin sacramentos -hay rumores, no obstante, de que algunos sacerdotes consiguieron ocultar su identidad y en áreas rústicas viven como en las catacumbas- y sin libros. Si alguien les viera simplemente santiguarse, podrían ser arrestados por "promover prácticas superticiosas ante el pueblo". Sin embargo, algunos de sus hijos siguen creyendo y aceptan la fe que sus padres les dan. Pero hay que tener en cuenta que los mejores murieron heróicamente.


Un anciano católico que encontré sentado en el parque del Palacio de Verano de Pekín, asegurándose que nadie observaba, sacó un Rosario. Era una tarde gris de un día de otoño y el parque estaba desierto. Tenía mi interlocutor un aire distinguido; empezó hablándome de cosas sin importancia y terminó haciéndome una importante confesión en chino: "Siempre llevo el Rosario en el bolsillo"»

martes, 6 de octubre de 2009

LOS SEMINARISTAS DE CHINA



Por la falta de libertad religiosa, la vida de los seminarios en China es muy distinta a la de Occidente. Alfa y Omega ha tenido acceso a la experiencia de un seminarista chino que está completando sus estudios en una pequeña ciudad de Europa. Por motivos de seguridad, prefiere no dar su nombre. Su testimonio recuerda los primeros tiempos del cristianismo bajo las persecuciones, y muestra que la Iglesia católica en China está muy viva.


¿Cómo viven los seminaristas en China? Es difícil de contestar, ya que, dependiendo de la situación de cada diócesis, cambia el modo de vivir en el seminario. Lo que voy a decir sobre mi seminario es un pequeño reflejo de los seminarios clandestinos.

El año 1997 entré en el seminario. Éramos casi 30 chicos, procedentes de tres lugares diferentes del país. Nosotros, el curso más joven -casi todos teníamos 17 años- vivíamos en una cueva, construida por los seminaristas mayores en una montaña tan alta que nos parecía vivir en el cielo. Aquella era nuestra capilla, nuestra aula de clase, y también el comedor. Debajo de nosotros había una aldea, de unos 100 habitantes, todos católicos. Eran los que nos protegían, y los que nos subían el arroz, la harina y las verduras.

Durante la semana, no teníamos mucho tiempo libre, porque había que aprovechar las horas al máximo, pues allí nadie sabe cuánto puede durar un curso. De lunes a viernes, teníamos ocho clases diarias, con asignaturas muy variadas. Los sábados hacíamos la limpieza, y los domingos podíamos salir a hacer una pequeña excursión por la montaña. El tiempo de formación antes eran cinco años; ahora son diez, como mínimo.

El primer año vivimos muy felices en aquella cueva, nadie se quejó de la humedad ni de la comida, pues el amor fraterno lo suple todo. La oración y el estudio son nuestra tarea principal, porque sabemos que Cristo necesita soldados bien armados de ciencia y de santidad para extender su reino en China. Cuando alguno está enfermo, o le duele el estómago, o la pierna -porque hay mucha humedad-, el formador suele decirle bromeando que son síntomas de vocación, porque casi todos los curas tienen tales enfermedades. ¡Pues, ya ves cómo Dios confirma la llamada! Nosotros sabemos que el dolor de estómago del formador es debido a la mala alimentación que tuvo cuando estuvo en la cárcel, pues le daban muy poca comida, y mala. Cuando le preguntamos qué pensaba en la cárcel, nos dijo: «En la comida; después del desayuno, uno ya comienza a esperar el almuerzo, porque siempre teníamos hambre».

El trabajo en la cárcel no era muy duro, pero cansaba mucho: tenía que escoger pelos de cerdos durante horas y horas, para la fabricación de cepillos de zapatos. Mi formador tenía un sentimiento especial con aquellos cepillos. Cuando Dios bendice, bendice con la cruz. Así, estábamos casi acostumbrados a que Dios, de vez en cuando, nos mandaba una pequeña cruz.

En aquel tiempo, cuando rezábamos, podíamos cantar; también podíamos reírnos a carcajadas, hablar en voz alta, salir a dar paseos... Gozamos de bastante libertad durante casi un curso entero. Luego tuvimos que irnos a otro sitio. Es que los policías se enteraron de la existencia de un grupo de los nuestros, que vivían en otra montaña. Les capturaron a todos cuando estaban almorzando. En el camino a la comisaría, una feligresa vio a un seminarista en el jeep de policía haciéndole señales, así que subió corriendo adonde nosotros estábamos para avisarnos. Cuando llegó, estábamos preparando la cena. El formador, sin pensar ni un segundo, en seguida nos mandó huir. Bajamos de la montaña cruzando un bosque, de dos en dos. Todavía no éramos conscientes del miedo, nos parecía casi divertido aquello de huir corriendo de la policía. Hacíamos competiciones para ver quién corría más rápido...

Una vez salimos de la casa, los fieles de la aldea metieron piensos para los animales domésticos en la cueva, y echaron polvo en el cristal de la ventana, que siempre había estado muy limpia. Esa misma noche, subieron los policías, llevando perros, para capturarnos también a nosotros. Dios pensó que todavía no era el tiempo. Ya no había nadie allí.

Tres meses después, nos reunimos en otra provincia. Nos dijo el Rector que los seminaristas detenidos recibieron una condena de tres años de cárcel, y que tenían que cavar piedras, ya que el sitio era montañoso y hacía falta construir caminos. En esta nueva casa, el formador nos dijo que fuéramos más prudentes y cautelosos, no sólo por nuestra seguridad, sino también por la de la familia que nos había acogido. Así que no podíamos hablar en voz alta, ni reírnos demasiado, y mucho menos salir de la habitación, para que no se enterasen los vecinos. Pero, no sé cómo, siempre acaban enterándose. Por eso teníamos que cambiar de casa cada muy poco tiempo -como mucho, cada medio año-. Hasta el día de hoy, los seminaristas de mi diócesis siguen llevando este estilo de vida, huyendo de un sitio para otro. Cuando en alguna fiesta, como la Pascua, quieren cantar los chicos, el formador elige a uno o dos para que canten, y en voz baja...

Primavera en China


La Iglesia en China lleva siglos de persecución. La sangre de los mártires, semilla de los nuevos cristianos, está brotando. Una primavera del cristianismo está llegando a China. Cada año, a pesar de la falta de libertad religiosa, miles y miles chinos se bautizan. Ahora más que nunca hacen falta misioneros intelectualmente bien preparados; tenemos que dar razones de nuestra esperanza a la gente. Para llevar a cabo esta misión, la Iglesia en Europa nos ha ofrecido su ayuda: muchos movimientos de la Iglesia quieren encargarse de la educación de los seminaristas chinos. Así, muchas diócesis han enviado a sus seminaristas a Europa para recibir una mejor formación y para que luego puedan servir mejor a la Iglesia.

Lo que quiero es que la gente conozca un poco más cómo viven los seminaristas en China ahora, porque se habla mucho de la apertura de China, el desarrollo de China, incluso de la mejoría de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y China, como si en China hubiera libertad religiosa ya. Yo quería escribir un poco cómo estudian los seminaristas en China, porque estudian mucho. Ciertamente tenemos pocos recursos para ello, pero estudian mucho, porque saben que la Iglesia lo necesita -me dolió mucho escuchar a un cardenal que dijo que el clero de la Iglesia clandestina es inculto-.

El año pasado fui a China; la vida de los seminaristas sigue siendo como antes, no pueden hablar ni cantar en voz alta. El día de la Asunción de la Virgen, no se imaginan cuántas ganas tenían los chicos de cantar una misa a la Virgen, pero no podían; cerramos todas las ventanas y puertas en pleno agosto, para que pudieran cantar algo.

Se habla mucho de la Iglesia oficial o patriótica, y la Iglesia clandestina o fiel a Roma, pero la cuestión de fondo no está en esto, sino en el sistema político: para el comunismo no existe la persona, por consiguiente, ni sus derechos, y mucho menos la libertad religiosa. Queremos todos ver una Iglesia unida en China, pero es el Gobierno el que no lo quiere.

Al amable lector, le ruego que en su momento de oración se acuerde de los obispos y los sacerdotes que están todavía en la cárcel, y rece por los seminaristas, para que seamos aptos para el reino de Dios.

Un seminarista

Fuente: Revista Alfa y Omega, Madrid, 15 de marzo de 2007

viernes, 25 de septiembre de 2009

EL AMOR A LA IGLESIA EN CHINA

Estimados hermanos:


Tengo el sentimiento de comunicarles que el día 16 de septiembre de 2009, a los 88 años de edad y después de una larga enfermedad, falleció en el hospital de Shangqiu, Henan, República Popular China, Monseñor NICOLÁS SHI JING XIAN.

Pertenecía a la Provincia de San Nicolás de Tolentino.Nicolás nació en She-Liou-Lou, Henan, China el día 3 de febrero de 1921.Cursó los estudios primarios y secundarios en Kweiteh (Shangqiu) entre 1933 y 1940. Hizo el noviciado en Shangqiu y profesó como agustino recoleto el 8 de julio de 1943. Cursó sus estudios de filosofía en el seminario de los jesuitas de Ww-Hu (An-Hui) y sus estudios de teología en Shangqiu, donde hizo la profesión solemne el 13 de abril de 1946. Fue ordenado diácono el 23 de diciembre de 1946. Recibió la ordenación de presbítero el 29 de junio de 1948 de manos de Monseñor Felipe Coté, SJ, obispo de Suchow.


En los primeros años de su ministerio sacerdotal ejerció como vicario parroquial
en la iglesia de la Estación de Shangqiu y en la catedral de Shangqiu, de la que fue nombrado párroco en 1951. Cuando Monseñor Arturo Quintanilla fue expulsado de la misión, Nicolás fue nombrado vicario episcopal de la Diócesis de Shangqiu en 1955.

Por ese tiempo las tropas de Mao Tse Tung ocuparon el seminario y todo el complejo de la misión. Gracias a sus estudios de oftalmología, Nicolás pudo ganarse la vida trabajando en un hospital de la ciudad. Estaba dotado de una inteligencia nada común. El aislamiento que tuvo que sufrir en la situación política de aquellos años no le llevó al abandono de su propia formación, sino que su asiduidad en el estudio y la lectura hicieron de él una persona culta, conocedora del inglés, español y latín, y
le mantuvieron abierto a los cambios que se fueron produciendo en la Iglesia en la segunda mitad del siglo XX.

En 1957 volvió a la iglesia de la Estación, pero en 1958 fue condenado por el gobierno a tres años de trabajos forzados en una fábrica de ladrillos, acusado de ser.... leer más

martes, 28 de julio de 2009

LA NIÑA QUE MURIÓ POR AMOR A LA EUCARISTÍA


Me tardé en encontar esta anéctoda, pero hace tiempo la había leído y me gustó tanto que quería compartirla con ustedes, y aunque me acordaba bastante bien, no quería redactarla con mis palabras sino transcribirla tal y como la leí y aquí está, espero que les emocione tanto como a mi.


La niña china que murió por amor a la Eucaristía
Mártir por amor a la Eucaristía Obispo Fulton J. Sheen
Unos meses antes de su muerte el Obispo Fulton J. Sheen fue entrevistado por la televisión nacional: "Obispo Sheen, usted inspiró a millones de personas en todo el mundo. ¿Quien lo inspiró a usted? ¿Fue acaso un Papa?".

El Obispo Sheen respondió que su mayor inspiración no fue un Papa, ni un Cardenal, u otro Obispo, y ni siquiera fue un sacerdote o monja. Fue una niña China de once años de edad. (continúa)Explicó que cuando los comunistas se apoderaron de China, encarcelaron a un sacerdote en su propia rectoría cerca de la Iglesia. El sacerdote observó aterrado desde su ventana como los Comunistas penetraron en la iglesia y se dirigieron al santuario. Llenos de odio profanaron el tabernáculo, tomaron el copón y lo tiraron al piso, esparciendo las Hostias Consagradas. Eran tiempos de persecución y el sacerdote sabía exactamente cuantas Hostias contenía el copón: Treinta y dos.

Cuando los comunistas se retiraron, tal vez no se dieron cuenta, o no prestaron atención a una niñita que rezaba en la parte de atrás de la iglesia, la cual vio todo lo sucedido. Esa noche la pequeña regresó y, evadiendo la guardia apostada en la rectoría, entró a la iglesia. Allí hizo una hora santa de oración, un acto de amor para reparar el acto de odio. Después de su hora santa, se adentró al santuario, se arrodilló, e inclinándose hacia delante, con su lengua recibió a Jesús en la Sagrada Comunión. (en aquel tiempo no se permitía a los laicos tocar la Eucaristía con sus manos).

La pequeña continuó regresando cada noche, haciendo su hora santa y recibiendo a Jesús Eucarístico en su lengua. En la trigésima segunda noche, después de haber consumido la última Hostia, accidentalmente hizo un ruido que despertó al guardia. Este corrió detrás de ella, la agarró, y la golpeó hasta matarla con la culata de su rifle.

Este acto de martirio heroico fue presenciado por el sacerdote mientras, sumamente abatido, miraba desde la ventana de su cuarto convertido en celda.

Cuando el Obispo Sheen escuchó el relato, se inspiró a tal grado que prometió a Dios que haría una hora santa de oración frente a Jesús Sacramentado todos los días, por el resto de su vida. Si aquella pequeñita pudo dar testimonio con su vida de la real y hermosa Presencia de su Salvador en el Santísimo Sacramento, entonces el obispo se veía obligado a lo mismo. Su único deseo desde entonces sería, atraer el mundo al Corazón Ardiente de Jesús en el Santísimo Sacramento.

La pequeña le enseñó al Obispo el verdadero valor y celo que se debe tener por la Eucaristía; como la fe puede sobreponerse a todo miedo y como el verdadero amor a Jesús en la Eucaristía debe trascender a la vida misma.

Lo que se esconde en la Hostia Sagrada es la gloria de Su amor. Todo lo creado es un reflejo de la realidad suprema que es Jesucristo. El sol en el cielo es tan solo un símbolo del hijo de Dios en el Santísimo Sacramento. Por eso es que muchas custodias imitan los rayos de sol. Como el sol es la fuente natural de toda energía, el Santísimo Sacramento es la fuente sobrenatural de toda gracia y amor.

JESUS es el Santísimo Sacramento, la Luz del mundo.
Extracto de un artículo “Let the Son Shine" por el Rev. Martin Lucía
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