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miércoles, 28 de noviembre de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Fuego devorador


Vive y anuncia la alegría de la salvación. Jesús te da la seguridad de que es posible. Él lo ha hecho posible para ti y para todos. Él está contigo y con todos, siempre. Él nos conduce y nos lleva. No es un recuerdo del pasado. Está vivo y presente. Sin Él no podemos hacer nada. Su presencia nos sostiene. En ti, Él continúa evangelizando. Como evangelizador, no lo imitas; lo prolongas, haciéndolo presente. Él te ha llamado, porque quiere que lo hagas contemporáneo a los hombres y mujeres de nuestra tierra y de nuestra época. Si Él está contigo, ¿quién estará contra ti? Así se lo preguntaba San Pablo y sentía que nada ni nadie lo podría apartar del amor de Dios. Esa fuerza interior irresistible le hizo vencer todas las dificultades de la evangelización. Cuenta tú también con ellas. No todo te va a resultar de color de rosa. Te llegarán momentos en que creas que no merece la pena complicarse, que bastante tienes con lo tuyo para preocuparte también de los demás. Escucha esta confesión de un gran profeta, Jeremías: "La palabra del Señor se ha convertido para mí en constante motivo de burla e irrisión. Yo me decía: 'no pensaré más en él, no hablaré más en su nombre'. Pero era dentro de mí como un fuego devorador encerrado en mis huesos; me esforzaba en contenerlo, pero no podía" (20,8-9). Ya ves, no eres el primero en sentir que la gente se ríe y se burla de ti, cuando tú estás poniendo tu mejor buena voluntad. Pero tampoco eres el primero en encontrar el motivo más hondo para seguir evangelizando: "tus palabras son mi delicia y la alegría de mi corazón, porque he sido consagrado a tu nombre, Señor, Dios todopoderoso" (15,16).

jueves, 8 de noviembre de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Buscador de recompensas


Tu alegría debe también modelar tu estilo. ¿Recuerdas aquel dicho: "un santo triste es un triste santo"? Aplícatelo y no seas un triste evangelizador. ¡Que no puedes llevar una buena noticia asi, como si nada! No eres un pregonero a sueldo, encargado de soltar una retahila, aprendida de memoria. Te has jugado la vida y la has ganado. ¿Dónde está el entusiasmo? ¿No te debe salir la alegría por los cuatro costados? Además, has ganado tu vida, dándola, y "hay más alegría en dar que en recibir". En el evangelio encuentras un programa de "dicha". El Señor las llamó "bienaventuranzas"; y son eso: las "dichas" del creyente. Extrañas dichas, es verdad; pero su revelación a los sencillos llenaron de alegría el corazón de Cristo. Tu estilo de evangelizador debe proclamar que "quien busca la vida la pierde y quien la pierde la encuentra en plenitud". No te busques a ti mismo. No te llenes de cosas. No vayas por la vida hambreando que la gente te recompense. Como evangelizador no eres un "buscador de recompensas". Dios no ha puesto un precio a la conversión de nadie, para recompensar tu esfuerzo o tu pericia. Lo que cuenta es sólo la alegría del Padre por un pecador que se convierte. La alegría del Padre es la tuya. Por eso sabes que tu lugar de evangelización está allí donde hay más lejanía y olvido de Dios. Comparte la alegría del Padre por el hijo que vuelve, y, con tu trabajo en los ambientes más difíciles y lejanos, ayuda su vuelta. Si lo haces con sencillez, tu alegría de evangelizador se verá colmada. El amor y la alegría del Padre son la fuerza más grande para tu salida misionera.

jueves, 25 de octubre de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. La historia desde dentro

La alegría serena de tu mirada al final, habitúa a tus ojos a mirar al presente de una manera nueva. El Resucitado no sólo te espera, te acompaña. Con tu tarea de evangelizador no sólo apuntas hacia el "todavía no" de la plenitud por llegar, te comprometes a realizar un "ya" que se vaya acercando progresiva y dinámicamente a la plenitud esperada. La esperanza que te alegra no es un achaque para despreocuparte de la historia que te duele. En ella tienes una nueva fuerza de compromiso de salvación. El evangelizador no es un cantor de promesas ajenas a la historia en la que vive. Educado en la "historia de la salvación" descubre que la promesa del Dios en quien cree trabaja la historia desde dentro. Y, como creyente, se sabe instrumento de realizaciones históricas -personales, sociales, políticas, económicas, laborales...- en las que la promesa comienza ya a cumplirse. Y tiene también la fuerza para oponerse a todos los frenazos y retrocesos con que los hombres sembramos la marcha de la historia hacia delante. La pobreza, la marginación, la injusticia, la violencia, las guerras... le duelen al evangelizador en lo más hondo de su esperanza. La fuerza para la lucha te viene de "la esperanza que no defrauda" y la alegría que te sostiene la aprendes de los que "esperaron contra toda esperanza", porque tenían en Dios su confianza.

jueves, 18 de octubre de 2012

ESTE DOMINGO ES DOMUND

No podemos dejar pasar este importante domingo de las misiones. Lleva a misa tu corazón bien dispuesto a la oración por los misioneros y tu bolsita lista para abrirla y apoyar a las misiones de todo el mundo. Recuerda todos en todas partes podemos y debemos ser discípulos y misioneros.


El lema “Misioneros de la fe” se sitúa en el centro de la Cruz. En ella Jesucristo entregó su vida. De ella nace el don de la fe que como gracia reciben los bautizados. Mirar la cruz suscita la súplica de los apóstoles: “Auméntanos la fe” (Lc 17,5).
Al pie de la Cruz están unas manos abiertas mostrando el mundo. Es la humanidad, diseminada por los cinco continentes, que está llamada a acercarse a la Cruz. Se pretende hacer más visible gráficamente la intrínseca unidad de la humanidad con el Redentor.
Son las manos de los misioneros, que presentan, con sus vidas, a la humanidad, para que sea bendecida con el don de la fe que brota de la Cruz salvadora.

domingo, 26 de agosto de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Profundos anhelos


Tu alegría de evangelizador es fruto de tu madurez creyente. Te sientes agarrado por Dios en la totalidad de tu existencia. Y anuncias a un Dios que quiere para todos los hombres una salvación integral. No dejas ningún aspecto de tu propia vida, de la vida de los demás y de la vida de la sociedad en que vives al margen de la luz penetrante de la salvación que anuncias. Tocas así uno de los más profundos anhelos del corazón humano. Y lo anuncias con tal plenitud que ni la misma muerte, a la que tanto tememos, oscurece una esperanza asegurada por "el Dios de vivos y no de muertos". Con la mirada puesta en Cristo Resucitado puedes encararte con el final, y hacerlo con la misma audacia de Pablo: "¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?". La resurrección de Cristo es garantía de tu vida total y de la totalidad de vida que ofreces con su anuncio. Cuando aprendas a dar razón de tu esperanza habrás encontrado la fuente más íntima de tu alegría personal y la fuerza más grande para proclamar la buena noticia: que Dios llama al hombre a la vida, cumpliendo y desbordando anhelos, porque "ni el ojo vio ni el oído oyó lo que Dios tiene reservado a los que lo aman". Toda tu tarea de evangelizador queda marcada por esta alegría de la esperanza confiada.

martes, 31 de julio de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Atajos

Habrás descubierto ya en tu experiencia creyente que Dios no es competidor ni celoso de todo lo grande, noble y hermoso que habita dentro de ti. No anuncies nunca el misterio de Dios y de su salvación en competencia con las nobles aspiraciones del corazón del hombre. Cuando Dios lo creó, hombre y mujer, "vio que era muy bueno". Y cuando lo re-crea, en Cristo Jesús, quiere que aflore de nuevo, multiplicada, aquella bondad y belleza original. Los caminos de Dios nos llevan a Él, haciendo que nos encontremos definitivamente con nosotros mismos. Son las dos laderas de un mismo y único camino. Coger otros atajos (eso es el pecado) significa no sólo desviarse del camino hacia Dios, sino errar de camino para alcanzar nuestra meta de hombres y mujeres. Cuando vives y presentas las exigencias del Reino y del seguimiento de Jesús no ofreces los mandatos de un Dios "caprichoso" que estuviera ahí para fastidiar y entristecer al hombre con sus prohibiciones. Anuncias la voluntad de un Dios, cuyas delicias es estar con los hijos de los hombres "para que tengan vida y la tengan en abundancia". No te vaya a pasar lo que a aquel que se quejaba de que Dios quisiera salvar a todos, incluso a los pecadores, porque no eran maneras de recompensar el "fastidio" que a él le había supuesto el esfuerzo por mantenerse fiel a sus mandatos

jueves, 28 de junio de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Rincones cálidos

No encontrarás la alegría construyendo en tu vida "rincones cálidos" en los que sentirte a gusto y a los que recurrir como refugio. Como evangelizador puedes sentir la tentación de encerrarte en la calidez de tu grupo, porque te hace sentirte seguro y contento, al margen de la dureza de la vida. "Qué bien se está aquí, hagamos tres tiendas...", pero Jesús los bajó del monte para seguir el camino por las aldeas y ciudades, anunciando el evangelio del Reino. El Señor te quiere alegre no sólo cuando estás a solas con Él, gustando en la oración "qué bueno es el Señor", ni sólo cuando estás con el reducido grupo de tus amigos e incondicionales. Te quiere alegre en la intemperie de la vida, allí donde te envía a anunciar la buena nueva del Reino. La alegría con que presentas y ofreces la buena nueva de la salvación es una primera llamada a la esperanza. Sentirás que se produce el contagio, porque todos tenemos el corazón hecho de la misma masa.


jueves, 14 de junio de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Sencillez, no ingenuidad

Pero no confundas la alegría con la ingenuidad. Como evangelizador no puedes ser ingenuo. Ni tu tarea consiste nunca en dar recetas, como si la alegría la distribuyeras con fórmulas mágicas. Y, ¡cuidado! que también del evangelio puedes hacer un recetario. En el evangelio no encontrarás fórmulas mágicas, ni una respuesta hecha para cada pregunta formulada. Jesús y el evangelio son la respuesta a la gran pregunta de la vida, pero no ponen en tus manos las respuestas hechas para cada una de las cuestiones que la vida nos plantea hoy. Continúas siendo un buscador; confiado, pero buscador. Por eso, no confundas tu alegría con un optimismo ingenuo frente a los problemas personales y sociales. Nunca intentes ser alegre a base de repetirte: "ojos que no ven, corazón que no siente". Tu alegría sería la de los ingenuos. Y la evangelización te pide sencillez, no ingenuidad. Descubre un desafío en las ofertas de felicidad que encuentras a tu alrededor. Ellas te están indicando la pasta de la que está hecho el corazón humano y te estimulan a buscar en el evangelio "el agua que salta hasta la vida eterna".

domingo, 27 de mayo de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Confesión gozosa


Tu alegría más profunda nace de tu propio corazón. En Jesús te has encontrado con el Padre y experimentas que "su gracia vale más que la vida". La comunión con Dios es tu bien más preciado. Tu alegría procede de la confianza y la vives en la esperanza. Es el momento de tu confesión gozosa al Señor: "ningún bien tengo sin ti". Y haces una jerarquía de valores: te entusiasma haber encontrado un tesoro escondido y una perla preciosa. Empiezas a dar importancia a lo que merece la pena y a quitársela a "lo que hoy es y mañana no aparece". Descubres que la vida hay que mirarla en su conjunto y no en los momentos de pena o de gloria, a los que sientes la tentación de agarrarte como tu única tabla de salvación. Jesús te ofrece salvar tu vida desde el sentido de Dios. Es el que buscas, aunque, muchas veces, lo hagas a tientas. Cuando acoges a Jesús como "camino, verdad y vida" experimentas que no eres un buscador a ciegas. Te sentirás, a veces, desconcertado, darás tropezones, tu experiencia podrá ser tu propio aguijón, pero podrás confesar con San Pablo: "sé de quien me he fiado y estoy seguro". Tu confianza se hace alegría serena.

martes, 24 de abril de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Corazón inquieto

Puedes ahogar la inquietud e insatisfacción; pasar de ellas. Muchas veces tendrás esa tentación. Pero, desde ellas, puedes mantenerte en una constante actitud de búsqueda. Un gran hombre y gran santo, Agustín de Hipona, expresó sus más íntimos anhelos con una descripción memorable: "nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón anda inquieto hasta que descanse en ti". La inquietud del corazón es llamada fuerte a la felicidad. Nos reclama, haciendo que no tengamos hartura. Siempre buscamos ser felices, incluso cuando erramos el camino. El ansia de felicidad se resiste a darse por vencida. La compartes con todos los hombres y mujeres a quienes encuentras en tu tarea evangelizadora. Reclamo del corazón que es puerta abierta al evangelio. El corazón es la vida entera que se resiste a ser encerrada en el sinsentido y el absurdo. La respuesta que tú vives y ofreces no es ajena a la pregunta que constantemente aflora en el corazón humano, a veces de forma violenta. Cuando evangelizas no superpones respuestas a un corazón sin preguntas. No te vaya a pasar lo que a aquel mono distraído y aburrido a quien el autor del poster que lo representaba le hacía decir en el escrito: "ahora que me sé la respuesta, se me olvidó la pregunta".

jueves, 12 de abril de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Alegres


El mensaje que vives y anuncias se llama evangelio, que significa buena noticia, noticia alegre. Es una noticia buena y alegre, porque abre horizontes y señala metas a tu vida y a la de los demás. ¿No te ocurre, a veces, que no encuentras sentido a tu vida? ¿No tienes momentos en los que te parece que todo es oscuro dentro de ti mismo y a tu alrededor? Te sientes grande y pequeño al mismo tiempo; descubres tus momentos de gloria y de miseria. Puedes llegar a pensar que eres una pura contradicción. Te preocupa el sentido de tu ser, de tu trabajo, de tu amor, de tu familia, de la sociedad en la que vives... Un qué y un para qué muchas veces claro, pero en ocasiones, ¡un tormento!. Es que, pensándolo bien, cada hombre y cada mujer somos un misterio. A lo largo de tu existencia, encontrarás a mucha gente que prefieren "aparcarlo" para arrancarle a la vida las pequeñas felicidades que les permitan "ir tirando". Pero, dentro, queda un corazón inquieto e insatisfecho. La alegría del evangelio arraiga en la hondura de la vida. Es la "alegría seria" que no pasa por encima de las dificultades y limitaciones. Las asume y las transforma.

jueves, 22 de marzo de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Anuncias una presencia

No hay fraternidad sin eucaristía. Un solo pan y un solo cuerpo. Comunión con el cuerpo de Cristo y comunión de dones, de servicios y de carismas, para formar una misma y única iglesia. En la eucaristía, la diversidad queda trabada en unidad. Lo mismo que las espigas en el pan y las uvas en el vino. Celebra la eucaristía, apasionado por la comunión. En ella la recibes y la expresas. De ella recibes la fuerza para construirla. Desde la eucaristía sales al mundo con el compromiso de hacer una comunidad de hermanos. Descubre la fuerza de unión de la eucaristía. Celébrala con sentido de familia. Participa activamente en ella, porque es la gran fiesta de la comunidad en la que trabajas. Haz de ella un encuentro de hermanos que escuchan la Palabra del Padre y se unen a la entrega del Hijo. Que se note que allí está aconteciendo la presencia de Jesucristo entre nosotros. La misma presencia con la que quieres inundar tu vida y la vida de los demás. Anuncias una presencia, no un recuerdo. La misma presencia que experimentas sacramentalmente cuando, con tus hermanos, acoges para ti y para el mundo a Cristo resucitado. Como los de Emaús, acostúmbrate a reconocerlo en el "partir el pan". Implícate en la eucaristía de la comunidad y no andes buscando como privilegio una eucaristía "particular" para ti o para tu grupo. La eucaristía es la mesa común de la familia. En ella se realiza y se expresa la fraternidad.

viernes, 2 de marzo de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. confundir carismas con "manías"

También en Cuaresma la Misión Continental es prioritaria.
Vive también la fraternidad con los demás evangelizadores. No sois simples compañeros de trabajo o colegas de una misma empresa. Vuestras relaciones no son laborales; son relaciones de hermanos. Vívelas como una gracia. No midas la tarea común por honores, puestos o competencias. Reconócete en lo que hacen los demás y abre a los otros lo que tú haces y el campo donde trabajas. Acostúmbrate a compartir con sencillez y alegría. Vuestra propia fraternidad es ya un signo de la familia que queréis construir. Unidos en Cristo, tenéis en común "los trabajos por el evangelio". Ayuda a los demás con tu entusiasmo y tu disponibilidad. Anima a quien esté en baja forma; y déjate ayudar cuando lo estés pasando mal. Entre los evangelizadores, debes experimentar la amistad que crea el seguimiento de Jesús. Recuerda al grupo de sus discípulos y gózate en la comunión que crea su presencia. Lo que tú haces es importante, pero también es lo que hacen los demás. No vayas a confundir tu carisma con tus "manías"; el carisma edifica siempre la comunión fraterna; las manías" dividen y confrontan.

lunes, 30 de enero de 2012

MISIÓN CONTINETAL. "sentir debilidad"

¿Recuerdas la parábola del hijo pródigo? No te vayas a identificar con el hermano mayor. Aquel muchacho habría sido un mal evangelizador. Estaba tan a gusto en la casa de su padre, que no se acordaba del hermano que se había alejado. Mientras al padre se le partía el corazón por el hijo perdido, a él se le endurecían las entrañas, temiendo su vuelta. Con tu estilo evangelizador tienes que ayudar la salida del padre a buscar a quienes se fueron o nunca estuvieron en la casa paterna. Tu identificación con el corazón del Padre te hace "sentir debilidad" por los hermanos que lo dejaron. Pregúntate también por tu manera de estar en la casa; pudiera ser que tú mismo la estés haciendo inhabitable para otros. Pregúntate si la lejanía de muchos no se debe también a que tu cercanía no es acogedora, o no manifiesta gozo y alegría con los hermanos que llegan. Ni la casa es tuya, ni el corazón del Padre te pertenece en exclusiva. La casa y el Padre son de todos. Y a la mesa servida están llamados los de cerca y los de lejos. Un solo Padre, una sola casa y una sola mesa. Anuncia por todas partes que "La mesa está servida, caliente el pan y envejecido el vino". Alégrate de que tu Padre sea así y, anunciándolo, abre las puertas de par en par, para gozarte con la multitud de tus hermanos.

miércoles, 11 de enero de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. motivaciones prestadas

Porque eres hijo, eres hermano. A veces, te gustaría ser hijo único. Todo sería para ti. Pero tu Padre tiene tantos hijos como habitantes ha tenido, tiene y tendrá el mundo. A decir verdad, nuestro Padre tiene un Hijo único: Jesús. Pero, en Jesús, todos estamos llamados a ser hijos del mismo Padre. Fíjate, la verdad más sencilla de tu fe es la llamada más fuerte a la fraternidad. No tienes que buscar motivaciones prestadas para vivir como hermano. Invoca a Dios como Padre y habrá cambiado de raíz tu relación con todos los hombres. Esa es la Buena Noticia que anuncias cuando predicas el evangelio. La cuestión es el nivel en el que vives la filiación y la fraternidad. Si las vives como un añadido a tu ser hombre o mujer, "harás" de hijo y hermano en algunas ocasiones de tu vida, pero no "serás" hijo y hermano. El gran don que te ofrece el Señor es el de "ser" no simplemente el de "hacer". "Ser en Cristo Jesús" (eso es la vida cristiana) significa para ti "ser hijo de Dios-Padre" y "ser hermano de todos los hombres". Así de sencillo y así de extraordinario. Por eso, todo lo que tienes que hacer es "amar a Dios con todas tus fuerzas y al prójimo como a ti mismo".

sábado, 31 de diciembre de 2011

MISIÓN CONTINENTAL. Pasión de hermano


Como hermano, comparte tus bienes y tus dones, lo que tienes y lo que eres. Recibiste una vida que la mereces dándola, y la salvas en la medida en que la entregas. No pongas tu tarea evangelizadora al margen de esta corriente de entrega: entrega personal y entrega social. Arranca de tu corazón el egoísmo que te cierra a los demás y que tiende a hacerte el centro de todos y de todo. Y ayuda a arrancar el egoísmo social, que organiza la vida en beneficio de unos pocos, dejando a mucha gente en la cuneta. Como evangelizador, aviva tu interés y colaboración en la construcción de una sociedad más justa y fraterna. Ten espíritu crítico para descubrir y denunciar los atentados anti-fraternos en la organización de la sociedad. No "comulgues con ruedas de molino", aceptando, sin más, lo que en la organización política, económica y social atenta contra muchos y favorece a unos pocos. La pasión de hermano no la vives sólo creando espacios cálidos de convivencia en una sociedad injusta y anti-fraterna; la vives también, y sobre todo, cuando te implicas con valentía en hacer de toda la sociedad un único y amplio espacio de fraternidad. Y cuando pienses en la sociedad, no te reduzcas al pequeño mundo en el que vives, abre tu corazón al mundo entero y duélete con todos los pobres de la tierra. También ellos son tus hermanos; y de su vida y de su muerte eres también co-responsable.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

MISIÓN CONTINENTAL. No te hagas protagonista


Tu acogida de hermano te inclina con preferencia a los más pobres y débiles. Ellos son los que más te necesitan. A ellos te acercas no para sentirte mejor, o más santo, o más fiel. Lo haces para mantener viva su esperanza, dándoles motivos reales de superación y de lucha. No los amas "por" Dios; los amas "con" Dios, con aquel amor de Dios "que ha sido derramado en tu corazón con el Espíritu Santo que se te ha dado". Y el amor de Dios es creador, fortalecedor, apasionado. Ábreles caminos nuevos y ayuda a crear las condiciones para que puedan vivir con dignidad de personas. Con los pobres y débiles no seas paternalista, porque uno solo es el padre, Dios. Sé maduro para no crear dependencias que infantifizan y entorpecen el desarrollo personal. Echa todas las manos que sean necesarias, pero piensa que es preciso que ellos crezcan y tú disminuyas. No te hagas protagonista a costa de los otros. Haz protagonistas a los demás, con la sencillez de quien acompaña sin ser percibido. Entra en la vida de los otros no arrollando, hazlo acompañando. Con discreción y madurez, con sencillez y esperanza, haciendo de todos caminantes y no simples espectadores del camino de unos pocos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

MISIÓN CONTINENTAL. "de puntillas"


Que la gente te pueda percibir como a un hermano. Muéstrate disponible. "A quien te pida la túnica, dale también el manto; y a quien te pida recorrer una milla, acompáñale dos". Da siempre con abundancia; date siempre con generosidad. Acompaña siempre con el respeto de quien llega a la vida de los otros como "de puntillas", pero con la seguridad de que siempre está ahí cuando se le necesita. En tu tarea evangelizadora crea profundas relaciones humanas. ¡Que no es una empresa donde trabajas! Es una familia llamada a construirse dando y recibiendo de los demás y para los demás. Aprende a estimular, a crear esperanza, a contagiar alegría. Sé cercano a los demás "en las duras y en las maduras". No dejes a nadie solo en situaciones difíciles, y haz tuya la alegría de los hermanos. Tu tarea evangelizadora llena tu corazón de nombres: los de todas las personas con quien entras en contacto y los de aquellas otras que, de una manera u otra, te esperan. No dejes los nombres de la gente en la frialdad de las listas o en la complejidad de las estadísticas. Mételos en tu propia historia, haciendo con todos ellos el camino de una vida compartida.

jueves, 3 de noviembre de 2011

MISIÓN CONTINENTAL. Corazón de hermano


Con corazón de hermano, abre tu corazón a todos los hombres y mujeres de tu tiempo. Tu condición de evangelizador te abre a los demás con un título nuevo: el evangelio, destinado a todos los hombres. Jamás el evangelio puede cerrarte. Su mensaje lleva preguntas y respuestas que están en la entraña del corazón humano. Son las mismas que tú compartes con todos los hombres, tus hermanos. Cuando vives y anuncias el evangelio no lo haces como un extraño. Incluso cuando a tu alrededor descubras indiferencia y hasta hostilidad, piensa que estás haciendo una sementera que algún día fructificará. También para quien no cree, el evangelio que anuncias lleva una carga humanizadora, que crea fraternidad. Para muchos puede ser la entrada a la fe. La fuerza del evangelio para hermanar a todos es una gracia universal. Desde esa oferta, hazte sensible a todas las corrientes de solidaridad fraterna que atraviesan el corazón y el comportamiento de los hombres. Refuérzalas, motívalas, ahóndalas, pero no te quedes fuera de ellas.
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