
domingo, 5 de julio de 2009
LA ENCUESTITA

DOMINGO DÍA DEL SEÑOR Y DOMINGO DE ELECCIONES
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viernes, 3 de julio de 2009
El Sueño De Un Cardenal

Sábado 4 de Julio
El cardenal Nicola Cusano (1401-1464), obispo de Bressanone (Brixen), no fue sólo un gran político de la Iglesia, famoso legado papal y reformador de la vida espiritual del clero y del pueblo del siglo XV, sino también un hombre de silencio y contemplación.
En un “sueño” le fue mostrada aquella realidad espiritual, que todavía vale hoy para todos los sacerdotes y para todos los hombres: el poder del abandono, de la oración y del sacrificio de las madres espirituales en el secreto de los conventos.
Manos y corazones que se sacrifican
“... Entrando en una iglesia pequeña y muy antigua, adornada con mosaicos y frescos de los primeros siglos, al cardenal se le manifestó una visión desmesurada. Millares de religiosas rezaban en la pequeña iglesia. Ellas eran tan delgadas y unidas que todas cabían allí, a pesar que la comunidad era numerosa. Las religiosas rezaban y el cardenal nunca había visto rezar tan intensamente. Ellas no estaban arrodilladas, sino derechas de pie, la mirada fija no lejana, sobre un punto cercano a él, pero no visible a sus ojos. Sus brazos estaban abiertos y las manos dirigidas hacia lo alto, en una posición de ofrenda”.
Lo increíble de esta visión es el hecho que estas religiosas en sus pobres y sutiles manos tenían hombres y mujeres, emperadores y reyes, ciudades y naciones. A veces las manos se estrechaban alrededor de una ciudad; otras veces una nación, reconocible por las banderas nacionales, se extendía sobre un muro de brazos que la sostenía. También en estos casos, alrededor de cada persona orante se extendía un halo de silencio y de discreción. Pero la mayor parte de las religiosas sostenían en la mano sólo un hermano o hermana.
En las manos de una joven y delgada religiosa, casi una niña, el cardenal Nicola vio al Papa. Se comprendía cuánto la carga pesaba sobre ella, pero su rostro brillaba de alegría. En las manos de una anciana religiosa estaba él mismo, Nicola Cusano, obispo de Bressanone y cardenal de la Iglesia romana. Él se reconoció claramente con sus arrugas y con los defectos de su alma y su vida. Observaba todo con ojos muy abiertos y asustados, pero enseguida el susto fue sustituido por una indescriptible beatitud.
La guía, que se encontraba a su lado, les susurró: “¡Ven cómo, a pesar de sus pecados, los pecadores que no han dejado de amar a Dios son sostenidos!”. El cardenal preguntó: “¿Entonces qué sucede a los que no aman más?”. Al improviso, siempre junto a su guía, se encontró en la cripta de la iglesia, donde rezaban otras millares de religiosas.
Mientras aquellas que había visto antes sostenían a las personas con sus manos, éstas en la cripta las sostenían con los corazones. Estaban profundamente involucradas, porque se trataba del destino eterno de las almas. “Vea, Eminencia”, dijo la guía: “así son sostenidos los que han dejado de amar. A veces sucede que se calientan con el calor de los corazones que se consuman por ellos, pero no siempre. A veces, en la hora de la muerte, pasan de las manos de quienes todavía los quieren salvar a aquellas del Juez divino, con quien luego deben justificarse también por el sacrificio ofrecido por ellos. Ningún sacrificio queda sin fruto, pero quien no acoge el fruto que se le ha ofrecido, madura el fruto de la ruina”.
El cardenal miró fijamente a las mujeres víctimas voluntarias. Él había siempre sabido de su existencia. Pero nunca le había sido tan claro qué significaban ellas para la Iglesia, para el mundo, para los pueblos y para cada persona; sólo ahora lo comprendía con consternación. Él se inclinó profundamente delante de las mártires del amor.

Foto: Desde 550 Säben fue durante 500 años la sede episcopal de la diócesis de Bressanone. Desde 1685, es decir desde hace más que 300 años, el castillo episcopal se ha convertido en un monasterio, en donde hasta hoy, una comunidad de Religiosas Benedictinas vive la maternidad espiritual, rezando y consagrándose a Dios, precisamente como el cardenal Nicola Cusano había visto en su sueño.
jueves, 2 de julio de 2009
LO QUE LLEGUÉ A SER Y CÓMO, SE LO DEBO A MI MADRE
viernes 3 de julioIniciaremos con este tema lo que contiene el folleto
de Adoración Eucarística y Maternidad Espiritual, uno cada día
San Agustín
Independientemente de la edad y del estado civil, todas las mujeres pueden convertirse en madre espiritual de un sacerdote y no solamente las madres de familia. También es posible para una enferma, para una joven soltera o para una viuda. De modo particular esto vale para las misioneras y las religiosas, que ofrecen toda su vida a Dios para la santificación de la humanidad. Juan Pablo II agradeció incluso a una niña por su ayuda materna: “Expreso mi gratitud también a la beata Jacinta por los sacrificios y oraciones que ofreció por el Santo Padre, a quien había visto en gran sufrimiento” (13 de mayo de 2000).
Cada sacerdote está precedido por una madre, que frecuentemente también es una madre de vida espiritual para sus hijos. Giuseppe Sarto, por ejemplo, el futuro Papa Pío X, apenas consagrado obispo, fue a encontrar a su madre de setenta años. Ella besó con respeto el anillo del hijo y al improviso, haciéndose meditativa, mostró su pobre anillo nupcial de plata: “Sí, Peppo pero ahora tú no lo usarías, si yo primero no llevara esta alianza nupcial”. Justamente San Pío X lo confirmaba con su experiencia: “¡Cada vocación sacerdotal proviene del corazón de Dios, pero pasa por el corazón de una madre!”.
Nos lo demuestra muy bien la vida de Santa Mónica. San Agustín, su hijo, que a la edad de diecinueve años, estudiante en Cartago, había perdido la fe, ha escrito en sus ‘Confesiones’:
“... Tú has tendido tu mano desde lo alto y has sacado mi alma de estas densas tinieblas, ya que mi madre, siéndote fiel, lloraba sobre mí más que cuanto lloran las madres la muerte física de los hijos… sin embargo aquella viuda casta, devota, morigerada, de las que tú prefieres, hecha más animosa por la esperanza, pero no por ello menos fácil al llanto, no dejaba de llorar delante de ti, en todas las horas de oración”. Después de la conversión, él dijo con gratitud: “Mi santa madre, tu sierva, nunca me abandonó. Ella me dio a luz con la carne a esta vida temporal y con el corazón a la vida eterna. Lo que llegué a ser y cómo, se lo debo a mi Madre!”.
Durante sus discusiones filosóficas, San Agustín quiso siempre consigo a su madre; ella escuchaba cuidadosamente, a veces intervenía delicadamente con su opinión o, con maravilla de los expertos presentes, daba también respuestas a cuestiones abiertas. ¡Por ello no sorprende que San Agustín se declarara su ‘discípulo en filosofía’!
lunes, 29 de junio de 2009
RELIQUIAS DE MADRE MA. INÉS TERESA ARIAS

- La Primera clase es alguna parte del cuerpo, como por ejemplo un huesito, o ceniza o a veces puede ser el cuerpo incorrupto. Por lo general se leerá en la reliquia que es: ex ossibus, que significa que es un pedacito de hueso.
- Segunda clase son objetos o ropa, utencilios de trabajo etc. que estuvieron en contacto con el santo o santa mientras estaba con vida, por lo general se leerá en la reliquia que es: ex indumentis, y este es el caso de las reliquias que recibí hoy de Madre Ma. Inés.
- Tercera clase son por lo general pedazos de tela tocados en una reliquia de primera clase, como por ejemplo cuando murió P. Pío la gente tocaba su cuerpo con rosarios, pañuelos, etc.
- Tener una razón poderosa, es decir, llevarla a alguna persona de su familia o amistad cercana que se encuentre con una enfermedad de cuidado. (puede haber otras causas pero siempre que sean muy importantes).
- Conocer la vida de Madre María Inés y su obra y hacer con devoción la oración para pedir su intercesión.
- Comprometerse a hacer llegar la información del favor recibido a las Hermanas de su Congregación.
- Propagar su devoción.
El proceso de canonización de Madre María Inés se inició el 31 de octubre de 1992. Se ruega a quienes obtengan gracias por intecesión de «la Sierva de Dios» se sirvan comunicarlas a:
domingo, 28 de junio de 2009
INDULGENCIA PLENARIA
Un video que nos ayuda a recordar las fechas de las Indulgencias durante el Año Sacerdotal.
Estemos atentos a las fechas que se nos dan porque casi no se nos avisa, por ejemplo hoy día de San Pedro y San Pablo era día de clausura del Año Paulino, y se inciaba oficialmente en la Diócesis de Mexicali el Año Sacerdotal por lo tanto se concedieron las Indulgencias Plenarias pero casi nadie supo.
3. MISIÓN CONTINENTAL
3.- El Espíritu Santo es el primer evangelizador. "Él es el maestro interior que te conduce al misterio de la verdad plena, haciéndote discípulo y misionero
Estas pulseritas de la Misión Continental se están distribuyendo en la Diócesis de Mexicali ¿ya tienes la tuya?
jueves, 25 de junio de 2009
miércoles, 24 de junio de 2009
ADORACIÓN EUCARÍSTICA Y MATERNIDAD ESPIRITUAL POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES.click

De esto estaba convencido el Papa Juan Pablo II: por ello quiso en el Vaticano un monasterio de clausura donde se pudiera rezar por sus intenciones como sumo Pontífice.
Si quieres conocer más de ellos te invito a hacer click en el título de este tema para que veas el folleto completo. El documento marcado con el no. 04. o bien, entrar al enlace del Año Sacerdotal (Annus Sacerdotalis) en la columna a mano derecha y ahí en "oración por los sacerdotes" también lo encontrarás.
CONVERTIDA POR UNA GENUFLEXIÓN ANTE EL SANTÍSIMO

El Obispo suizo Mermillod convirtió, estando de vicario en una parroquia de Ginebra, a una distinguida dama protestante, de una manera, por lo singular, muy digna de mención.
Como a vicario tenía encomendado el revisar la iglesia parroquial antes de cerrar, por si alguien hubiese permanecido rezagado distraídamente o con intenciones aviesas. Era su costumbre antes de retirarse ponerse de rodillas ante el Santísimo Sacramento, y, después de una breve plegaria, besar el suelo como supremo acatamiento al Dios allí presente.
Una noche, al retirarse, percibió un rumor en un ángulo de la iglesia. A la semioscuridad que reinaba en el sagrado recinto pudo vislumbrar a una dama elegantemente vestida que avanzaba hacia él.
El vicario le dijo un tanto sorprendido: “¿Qué busca usted señora, por estos lugares a una hora semejante?”
La dama contestóle: “Perdone usted mi atrevimiento. Soy una protestante; sin embargo, he oído con mucho interés los sermones que usted ha predicado últimamente sobre la Eucaristía. Y he querido saber de cierto si usted creía verdaderamente cuanto en ellos nos ha dicho... Como prueba, quise ver cómo se portaba usted ante el tabernáculo al encontrarse solo en la iglesia y no creerse visto por nadie.”
A los pocos días de este suceso la aristocrática señora ingresaba en la Iglesia Católica. La devota genuflexión del vicario ante el tabernáculo le había hecho ver la verdad. Jesucristo se halla siempre presente en el sagrario; por tal razón no debemos salir de ninguna iglesia sin antes arrodillamos ante el altar del Sacramento. Honramos a Dios y damos con ello un buen ejemplo al prójimo.
(Spirago, Catecismo en ejemplos, t. IV, Ed. Políglota, 2ª Ed., Barcelona, 1940, pp. 94-95)

