lunes, 30 de noviembre de 2009

!!EXTRA!! !!EXTRA!!


Imagen de Alejandro Hidrogo. (Soy su fan)

MADRECITA INÉS, INTERCEDE


Tengo muchas ganas de hablar de mi Madrecita Inés, así le decimos ahora con mucha confianza Helena mi hija y yo. Todos los días estamos en contacto con ella. A Helena nunca se le olvida cambiar su medallita con la reliquia de una blusa a otra.

Ir conociendo su vida me hace quererla todavía más. Como que me siento a mis anchas platicando con ella porque la siento muy cercana, tal vez el que sea mexicana me inspira ese sentimiento.

Le pido muchas cosas distintas, y todas las escucha, unas me las concede al momento, otras, como que se tarda un poquito pero siempre responde. Alma (su sobrina), dice que cuando hace un favor deja como un signo que indica que fue por su intercesión. Y lo he confirmado.

Me escuchó en una ocasión por anticipado. A través de un sueño que por su intensidad me despertó, donde me dijo que la salud de un amigo se mejoraría, bueno, no me lo dijo con palabras sino con su sonrisa que era lo mas profundo y claro que alcanzaba a notar en el sueño. Pero cuando lo soñé todavía no pasaba nada, entonces cuando nuestro amigo estuvo hospitalizado y en situación de agravarse empecé una vez más a pedirle y recordé lo que había soñado y tal cual, así fue, se mejoró.

Una amiga me platicó que un problema muy serio de su trabajo se le resolvió por su intercesión y ahora siempre porta su reliquia y también recurre a ella constantemente.


Entre las oraciones diarias está la de Madre Inés y tan solo con empezar a rezar ya me siento acompañada por ella y como está en el Cielo, siento también la presencia fuerte de María de Guadalupe, tan dulce y maternal.

Ahorita le estoy pidiendo dos favorsotes uno para mi y otro para una amiga y sé que me lo concederá porque ella es muy favorecedora, quiere que nos acerquemos en confianza al amor infinito de Cristo.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Evangelio del Domingo


MISIÓN CONTINENTAL. Parroquia y Diócesis

Como la Gran Misión Continental es permanente, tenemos que continuar un día y otro hablando de ella. No puede pasar de moda, no puede relegarse y darle prioridad a cosas más "atractivas" la Misión es "siempre". también en Adviento.



Las parroquias no son instituciones sociales para competir unas con otras. Son comunidades cristianas que sólo están divididas geográficamente y forman, las diócesis. Pero todas forman la comunidad universal, la Iglesia de Cristo.

La Diócesis presidida por el Obispo, Sucesor de los Apóstoles. Ella es la Iglesia de Cristo en nuestro territorio.

Antes que feligreses de una parroquia, antes que miembros de tal o cual movimiento o asociación somos parte viva de la Iglesia diocesana. El Obispo es nuestro genuino pastor, el conjunto de sacerdotes del presbiterio diocesano son colaboradores en el cuidado pastoral de la Iglesia.

No son "sacerdotes de nuestra parroquia" son sacerdotes de nuestra Iglesia diocesana al servicio de nuestra parroquia, de nuestra comunidad o movimiento.

La experiencia de tu fe la vives siempre en una Iglesia particular (diócesis). Colabora a la unidad de tu Iglesia.

sábado, 28 de noviembre de 2009

ROJO Y AZUL

Acabo de ver un programa en el canal EWTN  sobre los iconos, y entre las muchas cosas interesantes que escuché una me llamó muchísimo la atención, porque cada vez que vea uno voy a meditar en la grandeza de Dios hecho hombre.

Hablando de los colores explicaron que Jesús tiene la túnica roja y el manto azul, significa que el rojo es lo divino  y el azul lo humano.
Y que la Virgen tiene la túnica azúl y el manto rojo porque Ella es humana revestida de lo divino......

Y así otras muchas explicaciones todas hermosas, y decían que los iconos son "ventanas al cielo".

viernes, 27 de noviembre de 2009

MEDALLA MILAGROSA

Pídele lo que necesitas, recarga tu corazón en su pecho, dile que la amas, dale gracias por su amor tiernísimo, prómetele tu amor y fidelidad. Ella es tu Madre, se goza en llevarte a Jesús.



Haz click en el título

jueves, 26 de noviembre de 2009

JUEVES SACERDOTAL

ORACIÓN PARA EL AÑO SACERDOTAL





Jesús, Buen Pastor,que has querido guiar a tu pueblo
mediante el ministerio de los sacerdotes:
¡gracias por este regalo para tu Iglesia y para el mundo!
Te pedimos por quienes has llamado a ser tus ministros:
cuídalos y concédeles el ser fieles.
Que sepan estar en medio y delante de tu pueblo,
siguiendo tus huellas e irradiando tus mismos sentimientos.
Te rogamos por quienes se están preparando para servir como pastores:
que sean disponibles y generosos para dejarse moldear según tu corazón.
Te pedimos por los jóvenes a quienes también hoy llamas:
que sepan escucharte y tengan el coraje de responderte,
que no sean indiferentes a tu mirada tierna y comprometedora,
que te descubran como el verdadero Tesoro
y estén dispuestos a dar la vida "hasta el extremo".
Te lo pedimos junto con María, nuestra Madre de Guadalupe,
y San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars,
en este Año Sacerdotal. Amén.

Rezar cinco Padrenuestros, Avesmarías y Gloria.

martes, 24 de noviembre de 2009

HACER DE LA VIDA UN HIMNO.

LIBRO COMPLETO

JUAN ESQUERDA BIFET   Hacer de la vida Un Himno Semblanza Biográfica De Madre María Inés-Teresa Arias.


PRESENTACIÓN


No es cosa difícil para mí colocarme en la longitud de onda del Padre Juan Esquerda Bifet al referirme a su Semblanza biográfica de Madre María Inés-Teresa Arias, pues él mismo declara haber emprendido su primorosa tarea partiendo del conocimiento personal de la Madre. En efecto a mí también me cupo la misma suerte, es decir la de captar de lo vivo la misma suerte, es decir la de captar de lo vivo la transparencia evangélica de su alma y de secundar, por más modestamente que fuese, aquel cántico de gozo que se desprendía de cada uno de sus gestos y cada una de sus palabras y que relucía en el brillo sin ocaso de su dulcísima sonrisa. Los destellos de esta luminosa alegría interior llegaban a percibirse hasta en su ausencia, como bien lo saben sus Hijas y los huéspedes de sus casas. Era un aleluya perenne, que tenía su manantial en “la esperanza que no engaña” (Rom 5,5).

No me hallaba yo sin saber que su vida su misión estaban marcadas por la cruz y no podía ser de otra manera para un alma que había dicho a Jesús: “Maestro, te seguiré a donde quiera que fueres” (Mt 8,19). De algunas de sus mayores penas ella misma me había enterado y eran los mismos sufrimientos de la Iglesia que Madre Inés-Teresa amaba entrañablemente, identificada como se sentía no solamente con su misterio, sino también con su terrena realidad existencial Era también éste un motivo para sentirse, como el Apóstol, “rebosante de gozo en medio de todas sus tribulaciones” (2 Cor 7,4).

LEER TODO

TODAVÍA NO ES RECUERDO, ES PRESENTE...


El que la Asamblea haya terminado no significa que la Misión concluya,.............  !apenas empieza!
Es bueno manter fresco el recuerdo de dónde viene la gran Misión Continental
para estimular, aprender, orar y luchar por la Evangelización del Continente.

lunes, 23 de noviembre de 2009

No hay fecundidad sin dolor


Continuamos con la Biografía de Madre María Inés Teresa Arias.

En cada capítulo crece el interés por su vida, toda impregnada por la presencia de Dios y de la Virgen de Guadalupe, sin embargo, todo es natural y sencillo, eso no quiere decir que esté libre de dificultades y sinsabores e incluso grandes dolores, pero por eso mismo nos invita a buscar el camino de la santidad a cada uno según su situación de vida.....



11.- Sé que no hay fecundidad sin dolor.



Ese pequeño grupo de religiosas se da prisa en transformar la quinta Jesús María, en un pequeño convento de cinco habitaciones; la mejor, por supuesto se convierte en la capilla donde en primer lugar destaca el altar de cedro labrado y un hermoso cuadro de la Santísima Virgen de Guadalupe, que les han obsequiado. ¡Cuánto disfrutan los primeros días, acomodando el sagrario, el cáliz, los floreros y los pocos muebles con que cuentan!


Para el domingo siguiente, el Padre Vicario General, José García celebra la primera misa para la bendición de la capilla. Su homilía resalta sobre todo, la importancia que representa para la Iglesia universal el surgimiento de una nueva fundación misionera. Una de las principales intenciones de esa primera celebración Eucarística, es dar gracias por la ilimitada generosidad de don José María y su esposa Lupita, hermana de la madre María Inés, pues sin su ayuda hubiera sido imposible continuar. ¡Qué ajenas estaban las religiosas de que, precisamente ese domingo, la familia Suárez vivía una de las tragedias más tristes de su matrimonio. Una de sus hijos, Luisito de tan sólo nueve años de edad, muere ahogado en una casa de campo. Una víctima más se coloca en los cimientos de esa nueva Obra.


Cuando la hermana María Inés hacía su primera adoración al Santísimo, poco después de la Misa, es interrumpida por una de las religiosas. Le comunican que su sobrino se encuentra gravemente enfermo; ella, al instante, presiente lo peor. Hacía tan sólo tres días que lo había visto y el niño estaba en perfecto estado de salud. ¡Una accidente! –supone aterrorizada-. Llama de inmediato a la casa de su hermana, y en persona, su cuñado le responde. ¿Qué ha sucedido José María? ¿Verdad que ya murió Luisito? Y él, con voz irreconocible le contesta que acaban de sepultarlo.



La primera reacción de María Inés es correr a la capilla a rezar un Te Deum por aquella enorme pérdida. Saturada de dolor le impreca al Señor, como lo había hecho en otro tiempo la propia Santa Teresa:… por eso tienes tan pocos amigos, ¿así es como pagas todo lo que han hecho por estas tus siervas? …pero que se haga, Señor, tu voluntad. Primero su hermana María, ahora aquel pequeñito, que a tan corta edad donaba sus “domingos” a las alcancías de los Hermanos Cristianos que trabajan para la Propagación de la fe; ese niño que preocupaba por llevarles fruta y pan a los hijos de los vaqueros. Su pequeño Luisito ha muerto.


La tragedia había sucedido de la forma más inesperada. En un paseo dominical, la familia se dirige a San José Purrúa. Dispuestos, padre e hijo, a nadar en una gran alberca, de pronto, don José María retrocede al darse cuenta de que trae puesto su reloj de pulso. Le pide a su hijo que espere unos minutos y corre hacia el interior de la casa para dejárselo a su esposa; cuando regresa, Luisito no se encuentra a la vista.


Como han transcurrido sólo unos cuantos minutos, revisa cuidadosamente a su alrededor, y por un momento, le viene a la mente la idea de un secuestro. La angustiada madre, a los llamados de su esposo no hace más que repetir: “Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío”, mientras el padre, aún en traje de baño grita, lo nombra, y busca por todas partes.


Jamás pueden imaginar que un distraído trabajador de la hacienda, ignorando la presencia de los huéspedes, había quitado la compuerta de la inmensa alberca, para dejar salir el agua a una barranca. El niño, que por supuesto sabía nadar, se avienta al agua en el momento en que su padre se aleja, pero el remolina de la corriente que fluye con fuerza hacia la salida, lo arrastra de inmediato. Cuando el hombre se da cuenta de lo que pasa, coloca de nuevo la compuerta; pero ya es demasiado tarde. El cuerpecito inerte de Luisito va a quedar en el fondo de la barranca.


Don José María, al llegar al funesto lugar, toma en sus brazos el cuerpo de su hijo muerto y su impresión es tal, que casi desmaya y lo deja caer. La incrédula madre del niño se lo recibe y su sufrimiento se duplica al sostener la cabecita de su pequeño. Una enorme herida había abierto su cráneo.


Invadidos de dolor, deciden no dar parte a la policía, pues el dueño del balneario es el expresidente de la república, y la noticia al trascender puede motivar investigaciones que aumentarían sin duda, el sufrimiento. Nada ni nadie puede devolverles la vida de su hijo.


El niño es velado en la sala principal de su propia casa y allí van llegando, anonadados de pena, los parientes y amistades.



María Inés junto con las hermanas de la nueva orden, suplican a Dios a través de largas jornadas de oración y sacrificios, por la pronta resignación de su hermana y su cuñado. Se enteran tiempo después que José María ha permanecido encerrado más de un mes y no tiene ningún interés en su trabajo y mucho menos en los negocios. Acompañado de su esposa sólo va a misa los domingos, y luego al Panteón Español a llorar sobre la tumba de Luisito. Su dolor es todavía imposible de superar.


Los grandes o pequeños logros de la Madre María Inés parecen ir siempre acompañados de dolorosos sufrimientos. Nunca le falta oblaciones o sacrificios que ofrecerle al Señor por las almas y la obra misionera.
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