
Pero en la tarea diaria concretarnos en nuestro cometido, teniendo en cuenta nuestras posibilidades, hablilidades, inclinación. !Eso sí! atento a pensar en tus posibilidades y disponibilidad en función de las necesidades y no al revés. !Atento! a no descalificar otras opciones distintas de las tuyas, a no perder de vista la acción de toda la parroquia, movimiento o asociación.
Un buen discípulo y misionero siente como propia la tarea del resto de los evangalizadores; está disponible al encuentro y al diálogo. Promueve y participa en encuentros y reuniones para programar juntos la acción pastoral, da vida con su participación activa, haciendo todo lo posible para que no queden reducidos a palabras en el papel o a simples nombramientos.
Sé un apasionado de la espiritualidad pastoral: parroquial y diocesana.
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