viernes, 15 de febrero de 2013

PENSAMIENTOS DE BEATA MARÍA INÉS TERESA


Indemnizar al Señor con pequeñas penitencias…

15022013
631 Nuestra Madre enseñando en el Noviciado
“Indemnizar a nuestro Señor con actos de amor sincero, con pequeñas penitencias y… adelante, en el camino del calvario, aunque sea cayendo y levantando”.
Carta colectiva de mayo 9 de 1964, f. 362

Del Blog del Padre Alfredo: http://madreines.wordpress.com/

jueves, 14 de febrero de 2013

SIN COMODIDADES


Benedicto XVI y las religiosas salesas que vivieron en el convento donde el Pontífice pasará la última etapa de su vida


No tiene las comodidades del Palacio Apostólico pero el convento «Mater Ecclesiae» atesora el silencio y la sencillez con la que quiere vivir Benedicto XVI la última etapa de su vida. El edificio de cuatro plantas —ubicado en los Jardines Vaticanos— fue antaño la casa de los jesuitas que trabajan en Radio Vaticana. En 1992 Juan Pablo II decidió convertirlo en un monasterio para que residieran allí por periodos de cinco años diversas órdenes religiosas de vida contemplativa y pudieran rezar desde el corazón mismo de la Iglesia por las intenciones del Papa.

La Orden de la Visitación de Santa María, conocidas como las «salesas», fueron las últimas religiosas en pasar por el convento. Regresaron a España a mediados de octubre del año pasado y desde entonces el edificio ha permanecido cerrado por obras. Cuando Benedicto XVI se instale allí después de pasar un periodo de tiempo en Castel Gandolfo dejará de ser un monasterio para convertirse otra vez en una residencia privada. «Con este gesto el Papa da un testimonio maravilloso de humildad, sencillez y pobreza», explicó a ABC la hermana María Begoña, una de las siete monjas «salesas» que vivieron en «Mater Ecclessiae».

A diferencia del Palacio Apostólico, el convento —construido en piedra y ladrillo— es mucho más pequeño y austero. No hay prácticamente ninguna decoración, salvo una vidriera con los escudos de varias órdenes monacales en la capilla, que se encuentra en la parte nueva del edificio, junto a la biblioteca y el coro. «Todo es muy sencillo, incluso hay partes en que el suelo está desnivelado», explicó la hermana, para quien la experiencia de vivir dentro de los muros del Vaticano a pocos metros de Benedicto XVI «no se puede describir con palabras».

La última vez que vieron al Papa fue días antes de que las religiosas volvieran a España. «Le fuimos a visitar al Palacio Apostólico. Se le veía cansado pero también fuerte y con una claridad de mente impresionante. Recuerdo que nos dijo: "Qué va a ser del Papa sin vosotras". Se notaba que ese año había envejecido mucho por todo lo que había sufrido», relató la religiosa.

«Sin comodidades»

Durante los tres años que duró la estancia de las «salesas» en «Mater Ecclesiae», las hermanas no solo se dedicaron a rezar por el Papa y sus colaboradores, también le arreglaban sus sotanas, y de vez en cuando le llevaban «tartas de manzana y de chocolate» que eran las que más le gustaban a Benedicto XVI. Dos veces a la semana también enviaban al Palacio Apostólico las frutas y verduras que recogían en el pequeño huerto que hay junto al convento.

La parte antigua del edificio consta de cuatro plantas muy luminosas. En las dos últimas hay doce habitaciones, mientras que en la planta baja está la cocina y el comedor. Una sala de usos múltiples y una lavandería en el semisótano completan las dependencias de esta casa «donde prácticamente no hay comodidades», explica otra de las hermanas que vivió allí y que prefiere permanecer en el anonimato.

Rodeado de jardines, las vistas del edificio son espectaculares. Desde la azotea se puede contemplar la ciudad de Roma y la cúpula de San Pedro, recuerda la religiosa. «Es un lugar muy agradable para vivir», añade.

«Seguiremos rezando por él»

Pese a haber vivido muy cerca del Santo Padre, la noticia de su renuncia les pilló como a casi todos de sorpresa. «Cuando le vimos en octubre no tuvimos la sensación de que pudiera tomar una decisión así. Ha sido una sorpresa muy grande y de hecho no hemos podido evitar alguna lágrima», asegura la religiosa, para quien el Papa es sobre todo una persona «humilde y muy sencilla».

Pese a la tristeza, las religiosas «salesas» o «visitandinas», como se las conoce popularmente, consideran que el Papa ha sido «muy valiente» al anunciar que dejará la sede petrina el próximo 28 de febrero. Pese a que ya no comparten vecindario, las «salesas» aseguran que no dejarán de rezar por él.

Las religiosas «salesas» fueron las últimas en ocupar el convento Mater Ecclesiae, donde residirá el Papa cuando se retire
 

martes, 12 de febrero de 2013

LAS PROFECÍAS SOBRE EL PAPA

He leído y visto videos y artículos de todo tipo.... por ejemplo abundan los de gratitud, de amor al Santo Padre, pero también he visto cosas pavorosas unos son comentarios  grotescos y de muy mala intención o de total ignoracia; otros relacionados con las "disque profecías" y  adivinaciones del Papa que se elegirá .....que la masonería y demás seudo noticias.... es impresionante la superchería y afición por este tipo de cosas.
Mil veces se ha visto que las seudoprofecías son falsas y mil veces la gente vuelve a creerlas
 
Vi un post de facebook en el que están algo asustadas con lo que cada vez que se presenta la oportunidad, hace su aparición es decir el señor Nostradamus..... y que si el último papa, que si el papa negro.. que si este que si el otro. Y una respuesta de mi hijo... que la verdad me dio mucho gusto ver, se las pongo aquí: No es que Nostradamus sea certero, en la actualidad lo traducen e interpretan para ajustarlo a los eventos que suceden y pareciera que le atinó. Ya ves que usan todo eso para hacer varios pseudo-investigaciones de televisión para tener raiting.
 
Ayer me comentaba una amiga sobre dichas profecías y le constesté: si quieres creerle a alguien ¿por qué no le crees al Papa?

miércoles, 6 de febrero de 2013

AUDIENCIA DEL MIÉRCOLES. El Credo




TAMBIÉN EN LA BARRA LATERAL

6 de febrero, 2013. (Romereports.com) Benedicto XVI dijo durante la audiencia general que el relato de la creación que aparece en la Biblia sirve como clave de interpretación para entender la relación de Dios con las cosas creadas. El Papa explicó que la obra culminante de la creación fue el hombre y la mujer, que los hizo a su imagen y semejanza y por eso gozan de una dignidad inviolable.

TEXTO DE LA CATEQUESIS EN ESPAÑOL:
 
Queridos hermanos y hermanas: El Credo llama a Dios «Padre todopoderoso», y añade que es «Creador del cielo y de la tierra», como se dice al inicio de la Escritura: «Al principio creó Dios el cielo y la tierra». Dios es Padre en cuanto origen de la vida y, al crear, muestra su omnipotencia. Dios pone orden, armonía y belleza en todas las cosas, y no deja de su mano a sus criaturas. Así, el mundo creado muestra vestigios de la acción divina, bondadosa y cercana, que permiten vislumbrar la profunda verdad de la creación y el amor de que está impregnada, más allá de un examen meramente fáctico. Por la revelación, el creyente puede leer en el gran libro de la naturaleza quién es Dios como Creador y Padre. La cumbre de la creación es el hombre y la mujer, el ser humano: un ser pequeño respecto a la inmensidad del universo, pero el único que ha sido hecho «a imagen de Dios», capaz de entender la sabiduría de su obra, reconociendo y alabando a través de ella al Creador. Por eso goza de la especial protección de Dios, que fundamenta la inviolabilidad de la dignidad humana, frente a la tentación de ver en las personas simples objetos inanimados para la propia utilidad. Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular al grupo y a la Delegación de la Guardia Civil, con el Arzobispo castrense, el Señor Ministro del Interior y el Director General de ese Cuerpo, que ruega a la Virgen del Pilar la fuerza espiritual necesaria para su importante servicio a la sociedad española. Y saludo igualmente a los peregrinos venidos de España, Chile, México y otros países latinoamericanos. Que la fe en Dios, Padre y Creador, sea para todos fuente de serenidad y esperanza. Muchas gracias.

REFLEXIÓN DEL EVANGELIO


GRACIAS A JOSEFINA ALGAR POR ESTA ENTREGA SEMANAL

domingo, 3 de febrero de 2013

VISITAR A LOS ENFERMOS


12. Visitar enfermos
 

Carta pastoral del obispo de la diócesis de Santísima Trinidad en Almaty,mons. José Luis Mumbiela Sierra,en la conmemoración del beato Juan Pablo II (22-10- 2012) 

El Libro de la Sabiduría nos recuerda que Dios ama la vida, sobre todo la vida del hombre, y no se alegra con la destrucción ni con la muerte. Ha creado todas las cosas "para que sean" (Sab 1,13-15; 2, 23-25). Esa Vida estaba plenamente en Jesús de Nazaret (Jn 1,4; 14,6). Los múltiples milagros de curaciones que Jesús realizó durante su ministerio público eran vistos por la gente sencilla como la nítida manifestaciòn de la llegada del Reino de Dios; porque el “reino de los hombres”, la constante condición humana en la historia, es un reino lleno de enfermedades y sufrimientos. Cristo vino al mundo como médico del que tienen necesidad los enfermos (Mt 9, 12-13).

Jesucristo nos trajo la Buena Nueva de la sanación y la salvación: el evangelio de la Vida. Y en cambio, los hombres como respuesta le pagamos de otro modo: ocasionándole dolores, sufrimientos... y muerte. Aquel que vino al mundo como “el más hermoso de entre los hombres” (Sal 45, 3) será descrito al final de su estancia en la tierra de modo bien distinto: “no tenía figura ni belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros; despreciado y desestimado” (Is 53, 2-3). Jesús, nuestro Salvador, quiso experimentar y asumir en su cuerpo los sufrimientos humanos, tanto físicos como espirituales. En Él, el Todopoderoso quiso ser solidario de nuestra debilidad y nuestras enfermedades.

Me gustaría, querido lector, que acercaras ahora tu mirada a una figura que, aunque no aparece en el texto evangélico, ha sido recordada en la tradición cristiana, sobre todo en la oración del Via Crucis. Me refiero a Verónica, la mujer que se decidió a vencer todo posible obstáculo con tal de ofrecer unos segundos de ternura al Señor durante su pasión. Ella prestó un servicio de bondad y delicadeza  femenina. No permitió que su corazón se oscureciera entre tanta indiferencia, cerrazón, desprecio y odio. No podía salvar a Jesús, pero le hizo más agradable el camino hacia nuestra salvación. No podía curarlo, pero se acercó a Él para aliviarle su dolor. Quiso aplicarle en el rostro un paño tal vez humedecido en agua para limpiarle el sudor y la sangre... y el Señor se lo agradece haciéndola portadora de un mensaje para la posteridad: sólo el amor nos deja ver y nos hace puros; sólo el amor nos permite reconocer a Dios, que es el Amor mismo, en el rostro sufriente de nuestros hermanos. Siempre que queramos atenuar el sufrimiento de los demás con un paño de cariño, el Señor nos hace ver su rostro y dice: “a mí me lo hicisteis”. Como su propio nombre parece indicar, Verónica nos muestra que el verdadero icono de Cristo lo descubriremos en el rostro de aquellos a quienes aliviamos su sufrimiento.

Recuerda que la obra de misericordia no es curar, sino visitar, acompañar. ¿Qué podemos ofrecer cuando no somos capaces de sanar? Podemos llevar las palabras de Jesús que redimen del silencio de sentido ante el sufrimiento, el consuelo de Jesús que calma la desazón, el cariño de Jesús que embalsama las heridas del dolor, la compañía de Jesús que alivia en la soledad...
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