lunes, 21 de abril de 2014

HABLANDO DE TEMPLOS

En esta semana Octava de Pascua, domingo prolongado por 8 días, todo nos invita a la alegría, al gozo de la Pascua, a mirar todo con ojos y mente nuevos porque Cristo hizo ya nuevas todas las cosas.... y entre esas miradas nuevas, me resulta, voy a decir, acogedor el mirar con ojos nuevos a las iglesias, templos mas bien, de Latinoamerica..... Sé que les resultará extraña esta reflexión pero es algo que me ha estado dando vueltas en la cabeza desde hace algún tiempo.

En mi Facebook estoy inscrita a algunas páginas  hermosas que se dedican a mostrar iglesias maravillosas, casi todas de Europa, aunque también de otras partes del mundo con unas maravillosas estructuras que invitan al recogimiento interior, a la admiración y a la visión de un Dios grande y maravilloso que nos envuelve y nos invita a ver mas allá de esta tierra, que nos invita a levantar los ojos al cielo.......y luego veo los post de mis amigos mexicanos como yo, y de algunos otros lugares de Centroamérica y Sudamérica. Las fotos de sus celebraciones y actividades parroquiales y me encuentro con templos sencillos, con gente sencilla, con lugares a veces muy pobres pero sus templos hermosamente arreglados.... pero siempre predomina una sencillez que me acoge, me protege.... digo me protege, porque siendo tan simple esta mi vida, de tan poco movimiento, la grandeza me abruma y la pequeñez me acoge. Pienso hoy en Cristo resucitado de una tumba prestada, pienso en Cristo esperando en Galilea, pienso en los apóstoles en una barca en medio del Tiberíades y me acoge, porque yo no encontraría mucho acomodo en la suntuosidad, sin embargo, en un lugarcito para mi, en la orilla del lago si que me acomodaría, en las parroquias de mi entorno sí que estoy en mi espacio.....

Pero no se mal entienda lo que quiero decir..... amo todo lo que expresa la adoración a Dios, las grandes catedrales, los hermosísimos y adornados retablos de los altares, las maravillosas obras de arte creadas para alabar y bendecir a Dios, pero mi lugar, mi espacio está en las banquitas de madera un poco destartaladas, esas que no llegan a tener cojincito para las rodillas..... en esos espacios pequeños pero muy iluminados.....en esos techitos de dos aguas a veces un poco bajos. Y aun en los templos mas grandes pero que se revisten de auteridad como mis queridos franciscanos.

domingo, 13 de abril de 2014

Tres tipos de Domingo de Ramos

Cómo vivimos el Domingo de Ramos. Unos poniendo el acento en la importancia de la Semana Santa que hoy comienza. Es hermoso llegar a la Iglesia y encontrarla vestida de palmas, los ornamentos rojos.... sin embargo, la austeridad, el silencio, la seriedad cuando se nos relata el Evangelio nos hace saber que estamos en un tiempo fuerte, un tiempo en el que hay que bajar la cabeza, interiorizar, reflexionar.... preguntarnos ¿quien soy yo para que el Señor haya soportado tanto dolor?

Otros, que no acostumbran ir a Misa pero en este día es tan importante adquirir y bendecir su ramito.... ¿por qué? pues porque dentro de las tradiciones cuaresmales, está imponerse la ceniza, y tener la palmita bendita. Sin mas compromiso, solo la superstición de que haciendo y cumpliendo estos ritos se obtendrá algún tipo de protección......Para ellos lo que cuenta es tener el "amuleto" asegurado.

Luego los que ni una cosa ni otra, simplemente inicia el tiempo de descanso, la "gozadera".... ver el modo de pasarlo lo más divertidos posible, y llegan el jueves y viernes santos y parece que se acrecienta la inquietud por olvidar todo lo religioso, tapar cualquier vestigio de espiritualidad con festejos, bebidas, comilonas y otras cosas. Para el domingo de Resurrección la única actitud es la de tristeza porque el lunes hay que regresar a las rutinas diarias.... Jesús no estuvo en sus vidas, no lo dejaron entrar, ni siquiera asomarse. 

¿Cuántas Semanas Santas van en nuestra vida?.... 20, 30, 40 más? y ¿cuántas mas tendrán que pasar para entender el amor de Cristo por cada uno? Para agradecer su pasión, muerte y resurrección? 




miércoles, 9 de abril de 2014

martes, 8 de abril de 2014

LA TEOLOGÍA DEL BORRICO




San Josemaría desarrolló toda una "teología del borrico".

En su profunda humildad, consideraba que a partir del día 2 de octubre de 1928 -fecha de fundación del Opus Dei- "el borrico sarnoso se dio cuentade la hermosa y pesada carga que el Señor, en su bondad inexplicable, había puesto sobre sus espaldas. Ese día el Señor fundó su Obra" (Apuntes íntimos, n. 306).

Ante la belleza de la vocación recibida, crecía en él la humildad y -en la comparación- "se calificaba a sí mismo de 'burrito sarnoso', de 'trapo sucio', de 'instrumento inepto y sordo', de 'saco de miserias', de 'nada y menos que nada'. Se veía, en la presencia de Dios, como 'fundador sin fundamento', como 'fragilidad, más gracia de Dios', como 'un bobo muy grande'. Era, en suma, 'pobre fuente de miseria y amor', un 'pecador que ama con locura a Jesucristo'" (Vazquez de Prada, El fundador del Opus Dei, vol. I, Madrid, 2002, p. ).

La verdadera humildad no consiste en que nos despreciemos a nosotros mismos, sino en conocernos a nosotros mismos a la luz de Dios. Bajo esa iluminación aparecen nuestra miseria y nuestra grandeza. San Josemaría no encontró una imagen mejor que la del "burrito" para expresar esta realidad: "Puras matemáticas: José María = Borrico sarnoso" (Apuntes íntimos, n. 116).

Esta cariñosa autocalificación era sólo conocida por su confesor. Pertenecía a la esfera de su intimidad. Por esta razón, el suceso que experimentó en diciembre de 1931 le dio mucho que pensar. Así lo relata en sus apuntes íntimos:

"Octava de la Inmaculada Concepción, 1931: En la tarde de ayer, a las tres, cuando me dirigía al colegio de Santa Isabel a confesar las niñas, en Atocha por la acera de San Carlos, esquina casi a la calle de Santa Inés, tres hombres jóvenes, de más de treinta años, se cruzaron conmigo. Al estar cerca de mí, se adelantó uno de ellos gritando: "¡le voy a dar!", y alzaba el brazo, con tal ademán que yo tuve por recibido el golpe. Pero, antes de poner por obra esos propósitos de agresión, uno de los otros dos le dijo con imperio: "No, no le pegues". Y seguidamente, en tono de burla, inclinándose hacia mí, añadió: "¡Burrito, burrito!"
Crucé la esquina de Santa Isabel con paso tranquilo, y estoy seguro de que en nada manifesté al exterior mi trepidación interna. Al oírme llamar, por aquel defensor!, con el nombre —burrito, borrico— que tengo delante de Jesús, me impresioné. Recé en seguida tres avemarías a la Santísima Virgen, que presenció el pequeño suceso, desde su imagen puesta en la casa propiedad de la Congregación de San Felipe".

San Josemaría atribuyó el ataque a una acción diabólica, y la defensa a su Ángel Custodio. Sentirse llamar con ese mismo calificativo con el que el se ponía delante de Dios le reconfortaría y debió suponer un nuevo motivo para ahondar en la "teología del borrico".

En su reciente libro "En las afueras de Jericó", el cardenal Julián Herranz se muestra como un buen discípulo de san Josemaría. Varias anécdotas por él vividas y narradas nos lo confirman.

1. - El 4 de enero de 1961, el Papa Juan XXIII visitó la Congregación en la que trabajaba don Julián. Al entrar en su despacho, se fijó en una figurita de un burro que él tenía sobre la mesa. "- ¿Qué es esto?" -preguntó. "- Un burrito, Santidad. Me lo ha dado el fundador del Opus Dei, monseñor Escrivá, que les tiene gran aprecio. Al ver su cara de sorpresa , le expliqué que el Padre recordaba siempre que, mientras los hombres se negaron a dar posada a la Sagrada Familia, un borrico dio calor al Hijo de Dios en Belén, y que otro más lo llevó en su entrada triunfal por las calles de Jerusalén. Los borricos son animales de carga, le dije: humildes, recios, trabajadores, con las orejas tiesas hacia arriba, como antenas para captar las ondas divinas... Y concluí: - Nuestro Fundador nos anima a imitarlos para que trabajemos siempre con el alma mirando al Cielo, para escuchar bien las mociones de Dios. Juan XXIII tomó la figurilla entre las manos, la miró con cariño, tiró de las orejas hacia arriba, y me dijo, sonriendo: - Yo también quisiera ser un borriquito de Dios".

2. - Ese mismo burrito que tuvo entre sus manos Juan XXIII fue regalado por don Julián al Papa Juan Pablo II en la audiencia privada que éste le concedió el 2 de febrero de 1984.

- ¿Qué es eso?

- Santidad, considérelo un pequeño regalo. En sí no vale nada, pero es algo particularmente valioso y significativo para mí: un borriquillo que me dio el fundador del Opus Dei cuando entré al servicio de la Santa Sede en 1969, en los años de preparación del Concilio. Ahora es ya una reliquia (.../...) Me evoca la teología del borrico, que me hace mucho bien.

- ¿La teología del borrico? ¿Y en qué consiste esa teología? - Me preguntó con extrañeza el Papa.

- La aprendí de monseñor Escrivá hace muchos años. Él amaba mucho la figura del borrico por razones ascéticas: en su gran humildad, él se veía como un borrico sarnoso y, en su deseo de enseñarnos a santificar el trabajo ordinario, nos ponía el ejemplo del borrico de noria. Pero también lo amaba por razones claramente bíblicas: según la tradición, un borrico dio calor al Niño en la noche de Belén, junto a María y a José, cuando los hombres negaron posada a la Virgen que iba a traer al mundo a su Salvador; y fue igualmente un borrico el que llevó a Jesús encima durante su entrada triunfal en Jerusalén. Noté que la mirada del Papa pasaba de la extrañeza al interés, un intenso interés. Continué:

- El fundador del Opus Dei nos enseñaba a sus hijos que el Señor podía haber hecho esa entrada triunfal cabalgando sobre un caballo o, añadía a veces, en una cuadriga romana, pero prefirió hacerlo sobre un borriquito. Incluso cuando envió a dos de sus discípulos a la aldea de Betfagé para que desataran el jumento y se lo trajeran, añadió: y si alguien os pregunta por qué hacéis eso, responded que el Señor tiene necesidad de él. Se cumplía así la profecía de Zacarías y, al mismo tiempo, el Señor ensalzaba la figura mansa y sencilla del borriquillo: un animal de carga, humilde, obediente, duro en el trabajo, austero, que se contenta con poco y, a la vez, de trote decidido y alegre.

Me quedé callado, porque me pareció que ya había hablado mucho. Sin embargo, el Papa me animó: - Siga, siga.

-Santidad, si mira ese borriquillo, verá que tiene unas orejas finas y estiradas hacia arriba. Monseñor Escrivá comentaba que son como antenas levantadas al cielo para captar la voz de su amo, de Dios. Y es que, para ser Opus Dei, el trabajo ha de ser contemplativo: hecho en medio del mundo, pero en presencia de Dios.

Callé de nuevo, porque habíamos superado con creces el tiempo normal de las audiencias y acababa de entrar en el estudio el prelado de antecámara, para indicar discretamente que otras visitas esperaban.

Juan Pablo II se alzó con un gesto como de resignación y, mientras le besaba la mano y le pedía su bendición, añadió: - Tenemos que seguir hablando de esto" (Julián Herranz, En las afueras de Jericó, Rialp, Madrid 2007, pp. 319-20)

3. - Y hubo una ocasión para seguir hablando de ese argumento, aunque sucediera quince años más tarde. Don Julián había estado en Palestina y pensó regalarle al Santo Padre una figurita de un borriquillo que había comprado allí, en Jerusalén. Estaba próximo el Gran Jubileo de 2000.

- "Santo Padre, le traigo este borriquito de Palestina. Está hecho con madera del monte de los Olivos, de la zona concreta donde estaba Betfagé. Se lo traigo para que le lleve pronto a Jerusalén. Allí esperan al Vicario de Cristo, como hace dos mil años le esperaron a Él.

Juan Pablo II me escuchó sonriendo: noté claramente la sonrisa, a pesar de la rigidez facial que le producía su enfermedad de Parkinson. Y, a la vez que en su mirada se encendía la esperanza de poder cumplir ese vivísimo deseo durante el Gran Jubileo del año 2000 exclamó:

- ¡Qué bella idea"

(Julián Herranz, op. cit., p. 353)

Las anécdotas son suficientemente expresivas y condensan lo que se podría calificar de "teología del borrico"

LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA




De mi amiga Josefina Algar de su amigo el P. Juan Segura. Muy hermoso y muy bueno de meditar en estos días. 

viernes, 4 de abril de 2014

UN VIACRUCIS NOS HARÍA BIEN

Cuánto bien hace rezar el Viacrucis.... caminar el camino de la Vía Dolorosa con Jesús y con María. Ahora hay tantos modos de hacerlo. Unos tienen la oportunidad de ir a Tierra Santa y pisar el suelo donde Jesús pasó....muy pocos.....otros asisten al templo y caminan alrededor siguiendo las XIV estaciones que se distribuyen por las paredes.... otros, a través de la tv, o quizá tan solo con un pequeño librito...siguiéndolo desde la vía dolorosa de la enfermedad, la postración o el encierro. Los modos son distintos pero el efecto es tan grande. Seguir a Jesús en su momento culminante de entrega tiene en efecto, un gran efecto. El primero que se puede considerar es el de la ubicación..... ponernos al lado de Jesús..... cuestionarnos de cuales podríamos llegar a ser, de aquellos que gritaban desaforados, de los que le escupían y se burlaban... ciertamente lo podemos ser y lo somos cada vez que pecamos.... también podemos ser de los que lloran al lado del camino, de los que se lamentan sin hacer nada....o podemos ser de los que a fuerzas, sin querer tenemos que tomar la cruz, o de los que se compadecen y enjugan su rostro. 

Otro efecto es el de salir de uno mismo y mirar los viacrucis de tantos que padecen las injusticias de este mundo, lo importante es que al ver los sufrimientos de los demás no los desarticulemos del sufrimiento de Cristo, sino que los unamos estrechamente y los convirtamos en oración y en generosidad personal, es decir, que nos volvamos mas hermanos de nuestros hermanos...que dejemos nuestra indiferencia como quien se quita un fardo pesado y vayamos con mas ligereza al encuentro de Cristo en el otro. 

Tu puedes seguir agregando efectos en el rezo del Viacrucis.... hoy es viernes y viernes de Cuaresma...hagamos esta experiencia....vivamos esta experiencia como la  hicieron tantos santos que por hacerse uno con Cristo en sus sufrimientos alcanzaron las palmas de la santidad.

jueves, 3 de abril de 2014

UNA "MANDA"

Me contaron una historia que sucedió hoy por la tarde. 
Una familia quiso hacer un acto de caridad para con alguna familia muy pobre. Entonces decidieron hacer una pequeña despensa, esa despensa llevaba pocas cosas, solo lo elemental, esta familia no tiene tampoco muchos recursos. Así pues después de escoger con cuidado lo que podría ser útil lo pusieron en una cajita y salieron a la calle a buscar a su "familia pobre". deambularon un rato.... pero todo se veía bien... ninguna persona se veía tan necesitada.... tomaron rumbo a una de esas colonia de la periferia, de esas que con nombrarlas ya se sabe que se puede caer en un lugar inadecuado.... pero ni siquiera pensaron en eso...... y pasaba lo mismo.... nadie se veía tan necesitado.... siguieron adelante hasta que en una esquina vieron una casita en bastante mal estado... en el exterior, una señora mayor con un pequeño en brazos y varias personas sentadas por aquí y por allá, con cara de pocos amigos... o quizá con cara de preocupados.....

Se detuvieron y el papá se acercó a la destartalada reja.... la señora con el niño en brazos le sonrió amablemente y dijo: "ah... pensé que era el doctor que vino a ver ayer a mi hermana"..... esto les  hizo pensar que habían llegado al lugar que andaban buscando.... y para no incomodar a los que desde sus lugares veían con seriedad la conversación, el papá dijo: Sabe, es que andamos pagando una "manda" ¿nos podría ayudar y darle esta despensa a  una persona que la necesite? La señora con el niño en brazos inmediatamente supo a quien se la daría.....y la quiso tomar pero con el niño no podía...fue entonces que otra de las mujeres que se encontraba observando se levantó en silencio, muy seria, y apenas ella se acercó a la reja dos hombres que no se habían visto aparecieron mirando con desconfianza hacia el papá y su familia, la mujer tomó la caja y la puso sobre unas piedras y volvió a su lugar.

El papá y su familia se alejaron pronto de ahí sin saber nada más...... muy contentos.

*Una manda es una promesa a Dios que hay que cumplir.



RELEXIÓN DEL 5° EVANGELIO DE CUARESMA CICLO A




GRACIAS A MI AMIGA JOSEFINA ALGAR

miércoles, 2 de abril de 2014

UN DOS DE ABRIL

Hoy un día de luz y un día gris..... Hace 9 años ya.. y parece que fue ayer, estar aquí en este mismo lugar en donde hoy estoy, viendo los últimos instantes de la vida del Papa Juan Pablo II..... estar entre lágrimas asistiendo a su inminente muerte.... oyendo, bebiendo todo lo que la tv e internet nos decía.... y recuerdo que cuando dieron la noticia: ¡Ha muerto el Papa!, la página de Aciprensa  se puso en blanco y negro, desaparecieron los colores, eso impactó mi corazón..... lloré tanto.... sentí que el mundo se quedaba desprotegido, sobrecogido como si fuera viernes santo. Llanto y mas llanto.... toda una vida al lado de este Santo Papa, día a día..... desde que se apreció en el balcón de San Pedro y nos dijo: No tengan miedo....acompañarlo en su largo peregrinar por el mundo entero, gozar con su presencia siempre llena de Dios.... correr tras él cuando nos visitó....asustarnos y rezar tan fervientemente cuando fue atacado... seguir cada paso de su recuperación..... y tantas cosas hermosas que vivimos junto a él.......cruzar con el la Puerta Santa hacia el tercer milenio... verlo desgastarse y agotarse en ese camino de entrega total....... y ahora teníamos miedo, él se había ido......sin embargo, su luz no se apagó.... brilló mas fuerte porque ahora desde el cielo es mas cercano a cada uno... Hoy se fue... pero está aquí, en cada corazón que lo extraña y lo sigue amando... está aquí porque ahora esperamos su canonización con un gozo profundo y una alegría de fiesta....esa es la maravillosa felicidad que nos da sabernos amados por un Padre que no nos abandona nunca y nos regala a manos llenas la esperanza esa esperanza que sembró el Papa Juan Pablo por todos los lugares y rincones del mundo....
 Un 2 de abril muy triste.....un 2 de abril que ahora es una fiesta.
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