miércoles, 31 de diciembre de 2014

ORACIÓN DE FIN DE AÑO Y AÑO NUEVO 2015

El Papa Francisco nos pide, en este fin de año, Agradecer y Pedir Perdón, 

Cada año hago eso...me arrepiento por haber dejado tantas cosas sin hacer, por haber hecho tantas cosas en la mediocridad y por olvidar hacer las cosas con la mirada puesta en el Cielo. Además todas aquellas cosas que no debía hacer..... las indiferencias, los berinches, las críticas, la burla..... una larga lista de pecados que quedaron ya borrados proque la gracia de Dios todo lo puede....... y 

Agradecer, primero que nada, esa Gracia de Dios que no se agota nunca, que no se cansa de acercarse, de perdonar, de inspirar buenos deseos, buenas intenciones, motivaciones para seguir adelante cuando todo parece derrumbarse.

Pero este año quiero pedir perdón y al mismo tiempo agradecer el "saberme peregrino"... peregrino en la vida, peregrino en el mundo... caminante que tiene una puerta abierta a la que sabe, desea, intuye, corre y quiere llegar.... La Casa del Padre... mi casa. Quiero pedir perdón por perder el camino, por arrastrarme en los senderos tortuosos de lo mundano, de lo caduco y quiero agradecer que la Luz de Cristo es mas fuerte que las tinieblas y siempre me vuelve a mostrar esa Puerta por la que tarde o temprano pasaré. Quiero Señor, en este Año que comienza.... una sola cosa: "SER PEREGRINO" con el rumbo bien definido hacia Ti, tomado de tu mano.

martes, 30 de diciembre de 2014

MENSAJE PARA LA JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

A continuación, publicamos el texto íntegro del Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo de 2015.
Sapientia cordis. «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (Jb 29,15)
Queridos hermanos y hermanas:
Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial de Enfermo, instituida por san Juan Pablo II, me dirijo a vosotros que lleváis el peso de la enfermedad y de diferentes modos estáis unidos a la carne de Cristo sufriente; así como también a vosotros, profesionales y voluntarios en el ámbito sanitario.
El tema de este año nos invita a meditar una expresión del Libro de Job: «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (29,15). Quisiera hacerlo en la perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón.
1. Esta sabiduría no es un conocimiento teórico, abstracto, fruto de razonamientos. Antes bien, como la describe Santiago en su Carta, es «pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía» (3,17). Por tanto, es una actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios. De manera que, hagamos nuestra la invocación del Salmo: «¡A contar nuestros días enséñanos / para que entre la sabiduría en nuestro corazón!» (Sal 90,12). En esta sapientia cordis, que es don de Dios, podemos resumir los frutos de la Jornada Mundial del Enfermo.
2. Sabiduría del corazón es servir al hermano. En el discurso de Job que contiene las palabras «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies», se pone en evidencia la dimensión de servicio a los necesitados de parte de este hombre justo, que goza de cierta autoridad y tiene un puesto de relieve entre los ancianos de la ciudad. Su talla moral se manifiesta en el servicio al pobre que pide ayuda, así como también en el ocuparse del huérfano y de la viuda (vv.12-13).
Cuántos cristianos dan testimonio también hoy, no con las palabras, sino con su vida radicada en una fe genuina, y son «ojos del ciego» y «del cojo los pies». Personas que están junto a los enfermos que tienen necesidad de una asistencia continuada, de una ayuda para lavarse, para vestirse, para alimentarse. Este servicio, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, se puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años, incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer. Y, sin embargo, ¡qué gran camino de santificación es éste! En esos momentos se puede contar de modo particular con la cercanía del Señor, y se es también un apoyo especial para la misión de la Iglesia.
3. Sabiduría del corazón es estar con el hermano. El tiempo que se pasa junto al enfermo es un tiempo santo. Es alabanza a Dios, que nos conforma a la imagen de su Hijo, el cual «no ha venido para ser servido, sino para servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20,28). Jesús mismo ha dicho: «Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22,27).
Pidamos con fe viva al Espíritu Santo que nos otorgue la gracia de comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que nos lleva a dedicar tiempo a estas hermanas y a estos hermanos que, gracias a nuestra cercanía y a nuestro afecto, se sienten más amados y consolados. En cambio, qué gran mentira se esconde tras ciertas expresiones que insisten mucho en la «calidad de vida», para inducir a creer que las vidas gravemente afligidas por enfermedades no serían dignas de ser vividas.
4. Sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a la cama del enfermo, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: «A mí me lo hicisteis» (Mt 25,40).
Por esto, quisiera recordar una vez más «la absoluta prioridad de la "salida de sí hacia el otro" como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritual como respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 179). De la misma naturaleza misionera de la Iglesia brotan «la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve» (ibíd.).
5. Sabiduría del corazón es ser solidarios con el hermano sin juzgarlo. La caridad tiene necesidad de tiempo. Tiempo para curar a los enfermos y tiempo para visitarles. Tiempo para estar junto a ellos, como hicieron los amigos de Job: «Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande» (Jb 2,13). Pero los amigos de Job escondían dentro de sí un juicio negativo sobre él: pensaban que su desventura era el castigo de Dios por una culpa suya. La caridad verdadera, en cambio, es participación que no juzga, que no pretende convertir al otro; es libre de aquella falsa humildad que en el fondo busca la aprobación y se complace del bien hecho.
La experiencia de Job encuentra su respuesta auténtica sólo en la Cruz de Jesús, acto supremo de solidaridad de Dios con nosotros, totalmente gratuito, totalmente misericordioso. Y esta respuesta de amor al drama del dolor humano, especialmente del dolor inocente, permanece para siempre impregnada en el cuerpo de Cristo resucitado, en sus llagas gloriosas, que son escándalo para la fe pero también son verificación de la fe (Cf Homilía con ocasión de la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, 27 de abril de 2014).
También cuando la enfermedad, la soledad y la incapacidad predominan sobre nuestra vida de donación, la experiencia del dolor puede ser lugar privilegiado de la transmisión de la gracia y fuente para lograr y reforzar la sapientia cordis. Se comprende así cómo Job, al final de su experiencia, dirigiéndose a Dios puede afirmar: «Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos» (42,5). De igual modo, las personas sumidas en el misterio del sufrimiento y del dolor, acogido en la fe, pueden volverse testigos vivientes de una fe que permite habitar el mismo sufrimiento, aunque con su inteligencia el hombre no sea capaz de comprenderlo hasta el fondo.
6. Confío esta Jornada Mundial del Enfermo a la protección materna de María, que ha acogido en su seno y ha generado la Sabiduría encarnada, Jesucristo, nuestro Señor.
Oh María, Sede de la Sabiduría, intercede, como Madre nuestra por todos los enfermos y los que se ocupan de ellos. Haz que en el servicio al prójimo que sufre y a través de la misma experiencia del dolor, podamos acoger y hacer crecer en nosotros la verdadera sabiduría del corazón.
Acompaño esta súplica por todos vosotros con la Bendición Apostólica.
Vaticano, 30 de diciembre de 2014
Memorial de San Francisco Javier
Franciscus
© Copyright - Libreria Editrice Vaticana

martes, 23 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD

"Unidos en la esperanza del nacimiento del Niño Dios, los blogueros nos aceramos la portal con la humildad de pastores y los sabios de oriente. Unos escuchando al Ángel anunciar y los otros, leyendo en el Cielo las indicaciones de Dios. Les deseamos que pasen una feliz Navidad y que la Gracia de Dios les llene."

lunes, 17 de noviembre de 2014

MI DOMINGO. igual

Hace mucho que no escribo sobre "Mi Domingo" y es que cada uno es repetición del anterior. Ha pasado el verano con toda su lumbre y dio paso al frío. Aquí en Mexicali no hay otoño propiamente hablando.... o nos asamos o nos tapamos. 

En este domingo que vivimos igual que los otros, tuve la alegría de la llamada de mi hermana, eso alegró la mañana. 

Helena ha estado tranquila, contenta, pero no podemos incursionar mucho fuera de las rutinas porque empieza la inestabilidad. Como cada domingo, fui a misa de 7 de la mañana. Tenemos un nuevo custodio franciscano que hace que la misa sea una verdadera interiorización y al mismo tiempo plataforma de lanzamiento hacia el "Otro" y los otros. "me gusta mucho". He estado utilizando esa frase con frecuencia cuando me refiero a Fray Gabriel. Al terminar la misa vengo pronto para la casa, JA se va a la misa de 9 y Helena y yo oímos la misa en TV local y en vivo. Esta vez, estuvo atenta, repitió muchas veces que Jesús esta en la hostia. 

Comimos (un pozole fraude) porque era de res y no de puerco... luego vimos un poco de tele, recibimos visitas... y por la tarde vino la querida nina (madrina) de Helena. Por la noche un rato leyendo un buen libro sobre la vida de San Agustín y.... terminó nuestro domingo. 

Y aunque la sucesión de días durante la semana parece monótona, nada es especial, sin embargo, en domingo esa rutina, ese no pasar nada, es al mismo tiempo un vivir sumergidos en la presencia de Dios, el domingo es de Él.... todos los días son de Él.... pero en el domingo está tan abrazado a mi que no puedo pensar mas que: "es domingo"... hoy es domingo y con eso la semana empieza de nuevo, hay fuerzas para lo que venga.... la esperanza se refuerza, la alegría se aviva.... Dios resucita en nuestra alma y todo se vuelve nuevo. ¡Qué bueno es ser cristiano! la rutina no asusta, no deprime, no cansa..... está todo dentro del abrazo de Dios.
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sábado, 25 de octubre de 2014

HABÍA UN HOMBRE SABIO.............

He aprendido algo de las redes sociales: entre muchas, que se puede estar en contacto y llegar a hacer verdaderas amistades; que puedes perder el tiempo en tonterías y se te puede convertir en vicio; que puedes volverte un adulador del "me gusta" o un habitual controversista, que a todo le pone peros... pero eso no te hace "popular".... que puedes aprender mucho de lo que otros comparten.... y que puedes gozar de pequeñas o grandes alegrías si compartes las pequeñas o grandes alegrías de los otros...... etc. etc. etc.

Pero... pero.... hay veces que el blog te ayuda a expresarte mucho más plenamente y no tienes que herir a nadie, simplemente expresas tu punto de vista y te dejas herir por los demás, o simplemente pasas inadvertido porque tu blog ni siquiera lo ven....

Así que expresaré algo que me anda rondando la cabeza: Leo algunos post, "De Dios", muy bien intencionados, con muy buena redacción y una foto muy adecuada... es decir, muy convincentes y con una gran moraleja,  pero...pero.... que no me gustan. No me gustan porque le ponen palabras a Dios.... se las pone "alguien" que quiere dar un mensaje... y para que el mensaje "aguante" entonces es Dios quien lo tiene que decir.

"Había un hombre sabio que fue a ver a Dios y le preguntó:.......Oye Dios: ¿blablabla?..... Y Dios le contestó: blablablablablablablabla...... "

"Una pobre mujer que se encontraba en ....... y le pasaba esto y aquello... entonces Dios la miró y le dijo....blablablabla...."

"Refiere una antigua leyenda de un niño próximo a nacer, le dijo a Dios: blablabla... Dios le contestó...blablaba ......."

Y ese "alguien" ya dijo todo lo que quería... pero no fue él... ¡fue Dios!

Y poniendo palabras a Dios que en realidad son humanas se puede caer en un grave error, incluso en una herejía... dando una imagen mía: de mis ideas, de mis complejos, de mis ansiedades... pero atribuyéndoselas a Él  puedo llegar a distorsionar la verdadera imagen de Dios.

Cuánto cuidado tenemos que tener al leer estos "lindos" mensajitos, cuánto cuidado de no faltar a la verdad que Dios nos ha revelado ya en su Hijo, en la Escritura...... y cuánta responsabilidad a la hora de compartir los "lindos mensajitos".......


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