jueves, 5 de abril de 2012

JUEVES DE TU PASIÓN

Fui al Oficio de Jueves Santo, a la Cena del Señor, me senté casi donde siempre.... pero esta vez, sola.... aunque había muchísima gente. Se fue llenando y llenando... por lo general en las misas de domingo la gente llega tarde, hace ruido, entra y sale.... pero  hoy la mayoría llegó a tiempo.... no hubo ruidos ni celulares timbrando, ni niños llorando, ni gente entrando y saliendo.... el Jueves Santo es Jueves Santo. Como son las celebraciones franciscanas. Sencillas, austeras, solemnes... no faltó nada a la liturgia, tampoco le sobró nada.... hermosa... Los doce apóstoles todos jóvenes de Jufra.... muy bien ataviados, serenos. Los cantos, bellos, las voces dándo el toque armonioso que contagiaba la solemnidad.... La respuesta a la liturgia de todo el pueblo congregado "sonora"... todo invitaba a la adoración, a la meditación... a la cercanía con ese Dios que nos regala todo: su vida, su cuerpo y sangre, su sacerdocio, su mandamiento del amor.... no deja nada suelto. Su presencia real, fuerte. Se oía su aliento en sus palabras......  No me fue difícil guardar total silencio, ni siquiera pude quitar un instante la vista del altar.... luego... la comunión..... la procesión.... la adoración..... el pan bendito..... y camino a casa.

Camino a casa... Apenas salir del templo me topé con la luna llena... radiante solitaria a medio camino del cielo.... pero esa luna apenas salir, me acusaba.... me decía: Yo estuve allí, yo lo ví sudar sangre, lo ví orar, llorar, padecer... vio cada uno de tus pecados, de tus indiferencias, de tus irreverencias.... yo lo ví sufrir como nunca nadie en el mundo ha sufrido y fue por tí...... y parecía que me perseguía por todo el recorrido..... Entonces le dije a Jesús... Señor esta luna te miró sufrir y llorar, te vio padecer por mi... esta misma luna que ahora brilla sobre mí, brilló para tí, iluminó tu Pasión... su luz tenue, pálida quería desmayarse para no ver tu dolor... y ahora sigue ahí, dos mil años después para decirnos a todos que tu sufriste por cada uno..... que nos amaste hasta el extremo.... que no dejaste ni una gota de tu sangre sin derramar por tanto amor que te consumía por nosotros..... Rezamos la luna y yo.

Señor que este tiempo santo no me sea indiferente ni un solo momento, que cada minuto que gaste sea porque estás presente en él.... aún cuando duerma.... que te ame durmiendo, que te ame despierta... que te ame.

1 comentario:

  1. Qué hermoso relato. No tengo palabras para felicitarte. He sentido un algo especial al leerlo. Me uno a tu Jueves de Pasión Amando al Señor tal como tú se lo estás pidiendo.

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