domingo, 26 de agosto de 2012

MISIÓN CONTINENTAL. Profundos anhelos


Tu alegría de evangelizador es fruto de tu madurez creyente. Te sientes agarrado por Dios en la totalidad de tu existencia. Y anuncias a un Dios que quiere para todos los hombres una salvación integral. No dejas ningún aspecto de tu propia vida, de la vida de los demás y de la vida de la sociedad en que vives al margen de la luz penetrante de la salvación que anuncias. Tocas así uno de los más profundos anhelos del corazón humano. Y lo anuncias con tal plenitud que ni la misma muerte, a la que tanto tememos, oscurece una esperanza asegurada por "el Dios de vivos y no de muertos". Con la mirada puesta en Cristo Resucitado puedes encararte con el final, y hacerlo con la misma audacia de Pablo: "¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?". La resurrección de Cristo es garantía de tu vida total y de la totalidad de vida que ofreces con su anuncio. Cuando aprendas a dar razón de tu esperanza habrás encontrado la fuente más íntima de tu alegría personal y la fuerza más grande para proclamar la buena noticia: que Dios llama al hombre a la vida, cumpliendo y desbordando anhelos, porque "ni el ojo vio ni el oído oyó lo que Dios tiene reservado a los que lo aman". Toda tu tarea de evangelizador queda marcada por esta alegría de la esperanza confiada.

3 comentarios:

  1. Hola como se llama el autor de este libro de la misión continental? y como se llama el libro? muchas gracias!!!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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