viernes, 24 de febrero de 2012

...LA HARTURA DE LOS POBRES

Quizá nunca nos hemos preguntado en serio cuáles son las mortificaciones que prefiere el Señor. El capítulo 58 de Isaías nos ofrece unas sugerencias precisas.

No todas las prácticas penitenciales son agradables a Dios, no podemos hacernos ilusiones de que cualquier mortificación sea bien vista en el cielo.

Nuestro amor al Señor debe manifestarse en amor concreto hacia aquellos que son sus predilectos: los pobres, los que sufren, los abandonados. Por eso de nuestras mortificaciones deben beneficiarse los otros.

Intenta reflexionar:
¿Qué familiaridad tienes con la mortificación?
¿Estás seguro que tus mortificaciones son agradables a Dios?
¿por qué?
¿a quién son útiles tus mortificaciones?
¿se traducen en un acto de amor, no sólo hacia Dios sino también hacia el prójimo?
¿a los que te acerques hoy, caerán en la cuenta de tu mortificación porque recibirán de ti un suplemento de alegría y comprensión?

Sólo si el prójimo recibe más amor, tus mortificaciones no habrán sido inútiles, y no habrán servido únicamente para alimentar tu orgullo espiritual.

Extracto. El Acoso de Dios. Alessandro Pronzzato. Viernes después de Ceniza.

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