domingo, 29 de agosto de 2010

IRENE HACE HONOR A SU NOMBRE

Hoy domingo 29 de Agosto se cumplen 9 años de la muerte de Irene, una de mis "mejores amigas" de la catequesis. La conocí porque fue la catequista que con toda su paciencia, con un gran amor y muchísima ternura preparó a Helena para su Primera Comunión; ya desde ahí empezó mi gran admiración por ella, también mi cariño. Más adelante, participamos en la coordinación de la catequesis parroquial  y la verdad es que fueron tiempos de intenso trabajo, pero sobre todo de intensa espiritualidad vivida junto a ella y aprendida de ella. Irene me enseñó que la oración tiene tiempo y lugar, que no es cosa de aprovechar ratitos, sino de darle un lugar propio y valioso en el día. ¡Cuánto se lo agradezco!.

Luego pasamos al terreno diocesano, en donde hicimos una mancuerna muy feliz, dentro del equipo. Trabajamos, luchamos, oramos, compartimos, estudiamos, viajamos, y, sí, reímos y reímos.
Yo pasaba generalmente por ella a su casa, y la veía salir toda arregladita,  siempre maquillada, con zapatos altos, con una sonrisa que llenaba de alegría, eso significa su Nombre. Cuando pasaba a dejarla de nuevo a su casa, era platicar y platicar antes de despedirnos.

Todavía  hoy a 9 años, las lágrimas al recordar me humedecen los ojos. Empezó a tener problemas en el estómago, iba y venía al doctor, fue internada en dos ocasiones, y la visitábamos, pero antes de que entráramos pedía su "lipstick" y su peine, Nunca perdía la compostura.

En el mes de junio de aquel año, fuimos a dar un curso a la "Santa Isabel", ya empezaba a sentirse el calor, fue un día pesado pero muy bueno, Irene no se sentía bien, pero no dijo nada. Cuando volvimos y pasamos a dejarla a su casa, caminó con lentitud hacia la puerta y entró sin voltear a decir adiós.... algo en mi interior se asustó. Esa fue la última vez que la vi de pie.

Al mes siguiente la internaron, la intervinieron quirúrigicamente y tuvo muchísimas complicaciones, que se fueron alargando, y nada parecía funcionar. Estaba en cuidados intensivos. Su esposo, sus hijas, su nieta, sus hermanas, todos turnándonos para verla. Llegaba gente que apenas y la conocía, pero demandaban entrar a verla con prioridad... y nosotros quedábamos relegadas porque sabíamos lo que se cansaba y lo que padecía. ¡Cuántas lágrimas! ¡Cuántas oraciones y súplicas! por ella.

A finales de agosto, ya era casi imposible verla, así que permanecíamos en la sala de espera, rezando, mirando hacia aquella puerta donde sabíamos que estaba entregándole al Señor todo su sufrimiento, santificándose en el dolor. Sólo una vez más pude entrar a verla, nomás dos minutos me daban. Le tome con cuidado su mano. Le pregunté si quería que rezáramos y me dijo que sí con los párpados. Entonces recé su oración preferida: "Padre, en tus manos me pongo. Haz de mí lo que quieras. Por todo lo que hagas de mi, te doy gracias...Estoy dispuesta a todo, lo acepto todo...." etc., la enfermera se acercó para que me saliera... todavía toqué con reverencia su mano y no pude evitar llorar, la enfermera me preguntó sí éramos hermanas, mi respuesta fue: Sí, somos hermanas en Cristo. Irene me siguió con la mirada y salí para no verla más con vida. La ví otra vez pero en la funeraria... toda arregladita y maquillada. Lloré y lloré, y recé y lloré... y seguí llorando todo el día, y al día siguente en la Misa de cuerpo presente, con la Parroquia llena de catequistas que le hicimos valla con rosas blancas en la mano y cuando la fuimos a enterrar, su cuñada cantaba y cantaba alabanzas y yo detrás de ella sollozaba sin parar.

Cuando volví al trabajo diocesano después de su muerte, todo el camino fui llorando porque ya no pasé por ella a su casa. Entré a la oficina con Vicky y seguí llorando y provoqué que todos los del equipo se pusieran a llorar también.

Hoy en la mañana antes de despertar soñe que tocaban a la puerta, iba a abrir y me encontré con una muchacha que me decía: ¿no sabe quién soy?.. soy la nieta de Irene....inmediatamente desperté y recordé que hoy era aniversario de su muerte y ofrecí la Misa por ella aunque siempre la tengo presente en cada Eucaristía, pero hoy especialemente le envié saludos con Jesús en la comunión. De seguro está, toda  arregladita junto a Él, haciendo honor a su nombre "Irene-Alegría".

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